El emprendimiento que está cambiando vidas de migrantes en la frontera

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Erickson Raúl Durán es un venezolano, de 30 años, que hace unos meses vivía en la población de Pregonero, del Estado Táchira (Venezuela) con un sueldo mensual de 700 bolívares, equivalente para ese entonces a 20.000 pesos colombianos.

Él trabajaba importando desde China maquinaria para una ferretería de San Cristóbal, pero la crisis económica del vecino país asfixió este intercambio comercial, aniquiló su famélico salario y lo dejó prácticamente por fuera del negocio.

En su afán de conseguir ingresos para mantener a sus padres y sus dos hermanos, Erickson llegó a Colombia y se radicó en el municipio de Villa de Rosario (Norte de Santander), que con el paso del tiempo se convirtió en la tierra fértil para sus sueños de microempresario.

Actualmente, él está vinculado al proyecto Frontera de Oportunidades, una iniciativa del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y Fundación Hablemos Norte de Santander que ofrece una atención integral y garantiza la generación de alternativas sostenibles para la población migrante en la frontera con Venezuela.

En el marco de este esquema de fortalecimiento empresarial, el joven migrante ha consolidado la creación de dos unidades de negocios, que se llaman Bambú Burguer y Cier Marroquinería: el primero dedicado a la venta de comidas rápidas y el segundo, a la confección de bolsos y artesanías.

Y como si esto fuera poco, en sus tiempos libres, este ciudadano venezolano, nacionalizado en Colombia, estudia contaduría en el Sena y afina los últimos detalles de otro proyecto de emprendimiento.

“El mayor detonante de mi salida fue poder ayudar a mi familia y que sostenerme en Venezuela era muy difícil, porque el sueldo no alcanzaba y porque no se conseguía alimentos. Un familiar fue a donde yo estaba y me alentó a venirme. Al principio fue difícil, pero ya ahorita estoy un poco más acoplado con muchas proyecciones en mente”, precisó este gastrónomo de profesión.

Las dos unidades de negocio integran el plan piloto de este programa de emprendimiento, cuya primera fase arrancó en julio de 2018 y culminó a mitad de este año. Durante este tiempo, se gestaron 15 unidades productivas y se generaron 102 empleos, entre venezolanos, colombovenezolanos y colombianos retornados. Fuente: El Tiempo.