Florida nos recibe con amor

El Globo News

La mayoría de los venezolanos estamos angustiados, otros tristes, en fin, todos preocupados y tal vez hasta molestos con nosotros mismos, otros viviendo su vida y tratando de ni pensar para poder evolucionar. Particularmente en los últimos meses he percibido sufrimiento por distintas razones. Es demasiado evidente cuando hablo por teléfono con alguien de mi país o cuando me encuentro a una persona que llega con el propósito de rehacer su vida.

En particular se me arruga el corazón al ver a tantas familias separadas y la juventud que emigra para tener “una vida como la que tenían allá”.

Como venezolana tengo que confesar que a veces me asusta y me indigna la situación, resalto ante todo que este proceso no ha sido fácil porque muchos como yo no somos turistas, sin embargo este país me ha dado la oportunidad de conocer y, por supuesto, de encaminarme en libertad, sin estar pendiente de esconder el teléfono, la cartera o de mirar para los lados, por temor a ser asaltada.

Aquí he coincidido con muchos venezolanos que han huido en busca de un futuro mejor. El llegar a Miami le ha dado un vuelco a mi vida, pero agradezco a su gente colaboradora y a todas aquellas personas que me han recibido con armonía. Agradezco cada oportunidad porque han significado experiencia y dan testimonio de “que sí se puede lograr lo que queremos”. Claro, cuando emigramos empezamos de nuevo, no desde cero como dicen muchas personas. Llegamos a este país con muchas experiencias. Tenemos vivencias, venimos preparados a dar lo mejor y a reinventarnos… y lo estamos haciendo.

Cuando llegamos a Estados Unidos, o a cualquier otro país, nos encontramos con una realidad distinta, comparada con el estilo de vida y rutina que teníamos en la tierra natal.

Aunque al principio de esta emigración no entendamos nada de lo que nos rodea, en poco tiempo se aprende, estar solos o acompañados y no conocer a nadie es normal. Pero el ser humano es sociable por naturaleza, y más nosotros los venezolanos. Luego, cuando conoces gente nueva, tal como fue mi caso, la vida te va cambiando. Si vas a una iglesia, que es mi recomendación, tu grupo de amistades se va expandiendo, sin olvidar, obviamente, a tu familia y tus amigos de toda la vida.

Particularmente fui a la iglesia ROLWI en Doral, que está dirigida por el pastor Rubén García, venezolano también, y los que asisten a los servicios son emigrantes venezolanos. Allí me he compenetrado mucho porque hablan con insistencia de la unión familiar, de la importancia de la familia y el matrimonio, requisitos importantes para llevar una vida saludable en este país. La verdad me ha ayudado mucho, somos una gran familia… amistades que han colaborado con mi esposo y con mi persona en este proceso migratorio de todo recién llegado.

Sé que echarás de menos a tu gente, te has perdido cumpleaños, bodas, reuniones de familia, nacimientos… ese compartir que todos añoramos. Hasta te dolerá ver las fotos que publican en las redes sociales porque te encantaría estar allí. Pero te invito a que veas el lado positivo de la vida, lo bueno de estar lejos es que cuando te visitan, sabes valorar cada minuto que pasas con tus seres queridos y aprendes también a valorar que en la vida lo material no importa, lo que importa es el amor.

Sé que muchos venezolanos al leer este artículo se sentirán identificados y, tal vez, se preguntarán si valdrá la pena todo esto. Yo les digo que sí, porque cada experiencia vivida te hace crecer como persona, conocerte a ti mismo, adaptarte a los cambios y decir “chao” a los prejuicios. Porque el objetivo es el camino y alguien que siempre debe estar en tu corazón: Dios.

Como emigrantes novatos cometemos muchos errores, lo que forma parte de ese camino. Esos errores también nos hacen crecer y nos orientan en dirección a otros hermanos en su proceso, porque lo bonito es eso, SERVIR.

Sigue esforzándote y ayudando al que necesite, así somos los venezolanos. Da lo mejor de ti donde estés, haciendo el trabajo que sea. La gente te va a reconocer por lo amable y cordial, te dirá: “eres venezolano”, y con una gran sonrisa dirás: “sí, soy venezolano y estoy orgulloso de serlo”.

Foto : Jennifer Morera / Periodista venezolana / @jennifermoreranews