General Cristopher Figuera: “Las torturas en Venezuela son sistemáticas”

Elglobonews.com

Declaraciones para El diario El País de España: El general Cristopher Figuera, aún guarda el documento de cuartilla y media que le mandó a su “comandante en jefe”, Nicolás Maduro, a principios de año. En él le pedía que cesara las competencias de la chavista Asamblea Nacional Constituyente, que cambiase al Consejo Nacional Electoral. Básicamente, que propiciase su salida. O al menos una salida a la situación insostenible que vive Venezuela. “Le pareció una actitud derrotista y cobarde de mi parte”, es el resumen de la respuesta que hace Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la temida policía política venezolana,  uno de los artífices de la frustrada ofensiva militar del 30 de abril.

“No podemos hablar de fracaso. Se trata de un largo amanecer que está en marcha, hay cosas que están ocurriendo”, asegura Figuera en una entrevista con EL PAÍS. Hace dos semanas que ha llegado a Estados Unidos, después de permanecer resguardado en Colombia casi dos meses tras huir de Venezuela. “Estuve a punto de entregarme, pero mi mujer, el mismo día 30, me pidió que no lo hiciese”.

Entre las cosas que están ocurriendo como consecuencia del alzamiento está, según el general, las conversaciones que una delegación de Maduro y la de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, mantienen en Barbados. Unos encuentros que levantan todo tipo de suspicacias en Figuera: “Maduro utiliza el diálogo para permanecer en el poder, es una válvula de escape. Tengo mis dudas de que pueda eventualmente dejar el poder de manera negociada”, afirma Figuera. Cuestionado por si se sigue considerando chavista, el exjefe del Sebin asegura sentirse “un hombre patriótico”. “Solo sé que por menos de lo que está ocurriendo en Venezuela, Chávez hizo una rebelión militar”.

Figuera accedió a la dirección Sebin a finales de octubre del pasado año, después de que el diputado de la Asamblea Nacional Fernando Albán muriese en las instalaciones de la temida policía política de Maduro. La oposición y diversas organizaciones aseguran que Albán fue arrojado por agentes, mientras la versión del chavismo fue que se suicidó. La inmediata destitución de su antecesor y el nombramiento de Figuera se interpretó como una forma de admitir el crimen. “Fue lanzado”, zanja el exjefe de los servicios de inteligencia, quien también admite que el contenido del informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, que dirige Michelle Bachelet, se ajusta a la realidad: “Las torturas son sistemáticas en Venezuela”.

El exjefe del Sebin insiste en varios momentos de la entrevista en que él trató de revertir ese comportamiento, que responde directamente, según incide, a órdenes directas de Maduro: “Le dije que había que humanizar al Sebin”. No obstante, desde que asumió el cargo hasta el intento de alzamiento del 30 de abril, donde desempeñó un papel capital, Figuera toleró abusos de los servicios de inteligencia, como la detención al periodista Luis Carlos Díaz o de Roberto Marrero, que fungía como jefe de Gabinete de Guaidó. Figuera ha reconocido que el arresto se produjo después de que Maduro ordenase estrechar el cerco sobre el presidente de la Asamblea Nacional.

 La primera opción era detener a la madre de Guaidó, pero al enterarse de que tenía cáncer, Marrero se convirtió en el objetivo. Para lograr su detención, agentes del Sebin allanaron su casa y sembraron armas, según ha confesado Figuera. “Los dos fueron procesos arbitrarios”, admite.

A finales de marzo, una persona que participaba en la conspiración para derrocar a Maduro, cercano tanto al chavismo como a la oposición, especialmente a Leopoldo López, se acercó a Figuera para convencerlo de que se uniese a un plan que estaba ya bastante aquilatado. El jefe del Sebin accedió porque, dice, estaba harto de la deriva autoritaria. Figuera niega que recibiese una compensación del Gobierno de Estados Unidos. La operación consistía en lograr una sentencia judicial del Tribunal Supremo de Justicia -dirigido por Maikel Moreno-, que propiciaba la disolución de la Asamblea Nacional Constituyente y urgía a Maduro a convocar elecciones. El ministro de Defensa y jefe del Ejército, Vladimir Padrino, habría dado el visto bueno, según varias personas conocedoras de la operación.

Figuera asegura que se enteró de que Maduro preparaba un baño de sangre para el 1 de mayo y convenció a Leopoldo López para acelerar los planes. “Yo fui quien lo precipitó después de alertar a varios de los implicados”, en referencia a Moreno y a Padrino. La “ambición personal” del primero y el nerviosismo que achaca al segundo por las consecuencias que podría tener un plan frustrado, es la explicación que Figuera da sobre su falta de implicación el día clave.

Entrenado en Cuba y Bielorrusia –“estudié”, recalca que fue lo que hizo en ambos países-, Figuera, que antes de dirigir el Sebin formó parte de los servicios de contrainteligencia y estuvo en el círculo próximo a Hugo Chávez, es uno de los mayores conocedores de las entrañas del alto mando chavista. Sobre la participación del Gobierno de Cuba guarda una gran cautela y aunque afirma que en el anillo de seguridad de Maduro están implicados dos centenares de cubanos, asegura: “Hay un mito detrás de su presencia en Venezuela”.

Figuera tampoco da mayor trascendencia a la relación con el Gobierno de Vladimir Putin y niega que existan paramilitares rusos en Venezuela. Sí admite que la presencia de la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en su país es cada vez mayor, con el beneplácito de Maduro. “Nadie en el alto mando militar está de acuerdo con que se coquetee con la guerrilla”, recalca. En el caso de las disidencias de las FARC, el exjefe de los servicios de inteligencia venezolanos asegura que le ha llegado información de que el exguerrillero Jesús Santrich habría huido de Colombia hacia Venezuela para desde ahí desplazarse a Cuba.