Papa Francisco llamó a la “reconciliación y la paz” en masiva misa en Birmania

BIRMANIA.- El Papa Francisco repitió su llamamiento a la “reconciliación y la paz” en Birmania frente a una congregación entusiasta de cerca de 150.000 personas que asistió a la misa que ofreció el máximo jerarca de la iglesia católica en Rangún.

El Pontífice volvió a eludir citar por su nombre a la atribulada comunidad Rohingya, pero en su sermón pidió responder al odio y el rechazo con “perdón y compasión”.

“Sé que muchos en Birmania tienen que soportar las heridas de la violencia tanto visible como invisible. La venganza no es el camino de Jesús”, indicó Francisco en su discurso religioso.

“Su mensaje de perdón y misericordia se sirve de una lógica que no todos querrán comprender y que encontrará obstáculos. Sin embargo, su amor revelado en la cruz, en definitiva, nadie lo puede detener”, añadió.

Miles entre los presentes en esta cita provenían de etnias como la Kachin, la Chin o la Karen, en las que abundan los cristianos, que se han visto castigadas por la represión del ejército durante las últimas décadas casi en la misma escala que los Rohingya.

Miles de Kachin -por ejemplo- se han visto desplazados desde que las fuerzas armadas aprovecharon la supuesta apertura democrática de la dictadura militar en 2011 para reactivar su ofensiva contra la guerrilla de esa comunidad, que había mantenido un cese el fuego desde 1994.

Según fuentes de la iglesia católica local, más de 7.000 cristianos Kachin se han desplazado hasta Rangún para presenciar la visita del Papa.

Jorge Bergoglio aludió a ellos durante el oficio religioso, en el que se realizaron plegarias en las lenguas locales que pedían de forma explícita “que acabe el conflicto en los estados Kachin, Shan y Rakhine”.

Un propósito que dista mucho de concretarse, dado que el proceso de paz que pretendía reactivar el nuevo gobierno liderado por Aung San Suu Kyi permanece estancado, al tiempo que se amplían los encontronazos entre los militares y los múltiples grupos insurgentes del país.

La cita más significativa de la jornada fue sin embargo su encuentro con los 47 integrantes de la cúpula budista del país, la llamada Shanga, que en los últimos años se ha visto envuelta en numerosas controversias ante el apoyo que han prestado algunos de sus miembros al ideario más extremista de esta religión. Francisco concluirá hoy su periplo por Birmania para trasladarse a la vecina Bangladesh, donde se prevé que se reúna con una pequeña delegación de Rohingya, en lo que podría ser el gesto más explícito de su gira hacia esta atribulada comunidad.

Los grupos extremistas de esa nación están intentando instrumentalizar la represión que sufren los Rohingya para reclutar simpatías.

La nación de amplia mayoría musulmana se enfrenta al desafío de un creciente movimiento radical de esa misma fe, que ya dejó constancia de su peligro con el mortal ataque que protagonizaron un grupo de militares contra una conocida cafetería local de Daca en julio de 2016, que dejó 29 muertos, incluidos 20 rehenes.

Los extremistas que dicen estar vinculados al Estado Islámico (IS) han protagonizado varias decenas de ataques mortales contra occidentales, personajes laicos de la sociedad local y religiosos y miembros de la comunidad cristiana bangladesí desde 2015.

Las fuerzas de seguridad de Bangladesh aseguran que han desplegado un operativo especial para evitar cualquier acción de los extremistas.

La prensa local informó este martes sobre la desaparición de un sacerdote católico del mismo enclave al oeste de la capital, donde fue asesinado otro fiel de la misma iglesia en junio de 2016, en un caso que provocó una ingente conmoción entre esta reducida comunidad, que apenas agrupa a unos 384.000 miembros en medio de una población de más de 165 millones, en un 90 por ciento musulmanes.

En la misma jornada tres militantes islamistas se inmolaron cuando fueron cercados por las fuerzas de seguridad en el noroeste del país, cerca de la frontera con India. El Mundo de España

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