Testimonio del Arzobispo de Mérida, Venezuela, sobre la joven familia Guaidó Rosales

El Globo News

Lo siguiente, apreciados lectores de El Globo News, son palabras expresadas por el obispo auxiliar de Mérida, monseñor Luis Enrique Rojas Ruiz, quien vierte en estas líneas sus recuerdos directos acerca de la joven familia que componen Juan Guaidó Márquez y su esposa Fabiana Rosales, ambos de firmes convicciones democráticas y, a la fecha, la pareja presidencial más joven en la historia de Venezuela. A través del obispo de Mérida, quien conoce a Fabiana desde niña, podemos conocer un poco más de los valores y calidad humana de estos valiosos jóvenes venezolanos.

Quiero compartir con todos ustedes mis queridos y respetados amigos lectores lo que una vez viví y en lo que hoy se convirtió.
Hace casi veinte años el Sr. Arzobispo de la Arquidiócesis de Mérida; hoy Cardenal Porras Cardozo, me envió como Vicario Parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de Regla en Tovar, para realizar mi primera experiencia sacerdotal, junto al Padre Pablo Ovalles quien era el cura párroco del lugar.

Recuerdo que ese día domingo cuando llegué acompañado de mucha gente de Mérida en la Plaza Bolívar de Tovar me esperaban algunas personas donde la mayoría ya estaba dentro del templo y entre los que estaban afuera había un grupo de niños: monaguillos y monaguillas, unos que ya venían prestando un servicio en el altar, otros que se iniciaban ese día y el resto que simplemente querían recibir y acompañar al sacerdote que llegaba a trabajar. Fue una celebración muy bonita presidida por el Arzobispo Baltazar Enrique (Cardenal) Porras Cardozo. Entré al templo en medio de aplausos y gritos de bienvenida como es costumbre en nuestras parroquias; los saludaba a todos, pero de la mano me llevaban dos niñas: Fabiana Andreína Rosales Guerrero y María Alejandra Montilva. Las cuales me manifestaron ese día que querían ser monaguillas al igual que se sentían felices de haberme recibido en su parroquia. Quedé inmediatamente impresionado de la capacidad de estas dos niñas que para el momento tenían sólo 7 años de edad.

Les quiero hablar de Fabiana Andreína Rosales Guerrero, a quien después de haber visto crecer, formarse toda una señorita, hizo su primera comunión conmigo, luego en su fiesta de 15 años, en su graduación de bachiller y de la universidad como licenciada en Comunicación Social. Seguidamente ella me manifiesta que quiere hablar conmigo para presentarme a su novio para que yo lo conociera y le diera, como solemos decir, “el visto bueno”, para así ella continuar más tranquila con esa relación de noviazgo. Llegó el día de conocer al joven que ya era un profesional, proveniente de La Guaira y egresado de la UCAB, nos encontramos en un sitio y así conocí al novio de mi monaguilla que era Juan Guaidó; me dio buena impresión, el muchacho muy educado, de buenos principios. Comenzamos una conversación muy amena los tres, recuerdo que Juan ese día se presentó y de una vez me pidió la bendición, costumbre que mantiene presente actualmente cada vez que nos encontramos o nos saludamos.

Sé que Juan y Fabiana jamás pensaron que Dios, la vida y nuestra amada Venezuela, nunca, los eligirían para una misión y un compromiso como el que hoy se les presenta, pero sé que los dos junto con su hermosa hija: Miranda Eugenia Guaidó Rosales (a quien bauticé en la Catedral de Mérida) están preparados y con formación en valores: humanos, morales, éticos, religiosos y familiares para ser la Familia Presidencial, que desde hace tanto tiempo le hace falta a un país como el nuestro, donde uno de los sectores más valorados e importantes, como es el grupo familiar, hoy se siente herido y maltratado. Los dos vienen de familias buenas, no perfectas, pero sí con mucha formación y arraigados en los principios y valores fundamentales que hoy necesitamos rescatar.

He sido siempre un defensor y trabajador incansable de las familias y los que conocen mi trabajo pastoral saben que es así, por lo que no puedo dejar pasar desapercibido este momento tan importante, trascendental y determinante en nuestra historia política de Venezuela. Es por eso que hoy hablo con propiedad, autoridad moral y espiritual de esta joven familia Guaidó Rosales, en primer lugar para que los pongamos en oración, los acompañemos, apoyemos y los veamos como una familia elegida por Dios. Recordemos que Dios siempre revela todas estas cosas a los más humildes y sencillos.

Queridos: Juan Guaidó, Fabiana y Miranda, cuentan con mi oración, mi acompañamiento y cercanía como siempre lo hemos vivido. No tengan miedo, tengan fe y confianza en Dios que todo va a salir bien. Cuentan ustedes también en estos momentos con todo un pueblo sediento de paz, democracia y libertad. El mismo Dios que permitió que un día ustedes se encontraran, se conocieran, se enamoraran, tuvieran una hija tan hermosa; ese mismo Dios hoy los llama a cumplir esta misión en Venezuela y no los dejará solos. La historia, Venezuela y todas las generaciones por venir se los agradecerán siempre.

Reciban también mi bendición y la del Sr. Cardenal Porras Cardozo, porque tú Fabiana seguirás siendo nuestra monaguilla de la Iglesia merideña y en Tovar.

Que la Virgen de Coromoto Patrona de Venezuela los cubra con su Santísimo Manto.

Los quiere y los bendice todos los días, como ustedes siempre me dicen: El Padre Kike.

El 23 de enero estaré muy cerca de ustedes acompañándoles con mi oración y mi Eucaristía.

Luis Enrique Rojas Ruiz
Obispo Auxiliar de Mérida.