AC y DC

El Globo News/

Alfredo González Amaré

MIAMI. – Parece mentira, pero a partir de ahora la historia moderna de la humanidad se dividirá en dos grandes etapas: Antes y después del COVID-19.

Pronto nos veremos contándoles a nuestros hijos y nietos como era la vida antes de que la terrible pandemia afectara al Globo en toda su inmensa geografía. Con asombro ellos escucharán que AC la gente se congregaba por miles en estadios, festivales, teatros, iglesias, peregrinaciones y mítines mientras que los vagones del metro circulaban atestados de pasajeros en las horas-pico.

Las nuevas generaciones evolucionarán y se adaptarán a los nuevos estándares culturales que impone la sociedad DC. Ahora toda la ruta diaria de un new-gen deberá estar sanitizada, desde el vehículo que usa, los picaportes que manipula, los botones del ascensor que pisa, sus espacios de trabajo y, en general, toda superficie u objeto que pueda estar bajo sospecha de albergar el terrible Coronavirus. 

La nueva realidad hará que una enorme porción del mundo empresarial se vea seriamente afectada por los cambios. Los restaurantes y bares, hoteles, viajes y transporte, turismo, entretenimiento (casinos y parques de atracciones), servicios personales (médicos, dentistas, guarderías, barberos, terapistas), tiendas minoristas no indispensables y la producción de manufactura “sensible” (fabricación de aviones, automóviles y modas) encabezan con pesar el camino al sacrificio. Estos sectores, que ocupaban AC alrededor del 20.4 por ciento de todos los trabajadores, sufrirán dramáticos niveles de desempleo. (1)

No obstante, a juzgar por las señales positivas que está dando Wall Street, se espera que una importante porción de desempleados vuelva pronto a trabajar, aunque ahora con ciertas variantes.

Por ejemplo, el vasto sector que ocupa a más de 96 millones de trabajadores entre gerentes, profesionales y empleados administrativos, es susceptible de adoptar sin traumas la modalidad de trabajo en casa. (2)

En este sentido, una encuesta reciente del diario La Vanguardia arrojó que el 87 por ciento de los españoles estaría dispuesto a privilegiar el trabajo desde la casa por sobre los modos tradicionales. Esto ocurre a pesar de que durante el confinamiento se ha demostrado que los teletrabajadores han incrementado voluntariamente su jornada laboral en dos horas, con la particularidad de haber evidenciado picos de actividad entre las 12 de la noche y las 3 de la madrugada.

En los EE. UU., AC el número de trabajadores remotos era de 4.7 millones o sea alrededor del 3% de la fuerza laboral. (4) Esta proporción es probable que DC al menos se duplique porque tanto empresarios como trabajadores han percibido que el trabajo a distancia genera amplios beneficios para ambos sectores.

Para concluir, se observa que a las empresas el teletrabajo les permitirá cosechar los frutos de una mayor productividad laboral y reducir los costos generales de oficina mientras que los trabajadores se beneficiarán con un horario flexible y con ahorro de tiempo y dinero en gastos de traslado, alimentación y vestimenta. 

Y ambos, empresarios y trabajadores, disfrutarán ahora de una relación familiar más fecunda si tomamos en cuenta que la educación de los hijos dependerá en gran medida de la instrucción a distancia. 

Serán numerosos los cambios que vendrán DC pero quizás la traslación del centro geométrico de la actividad social de la oficina y las aulas hacia el seno del hogar sea el más importante.

  • Alfredo González Amaré es economista graduado “summa cum laudae” en la University of the Pacific, California; cursó estudios de post grado en Vanderbilt University, Tennessee, en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Es abogado graduado en la Universidad Santa María de Caracas y corredor de negocios licenciado en el Estado de Florida. Fue Superintendente de Inversiones Extranjeras y Transferencia Tecnológica (SIEX) de Venezuela; Presidente-Fundador del Banco de Comercio Exterior de Venezuela.
A %d blogueros les gusta esto: