Alto al fuego: ¡salvemos a Venezuela!

Pedro Mena

Han pasado varios días después del megafraude electoral en los comicios de gobernadores del 15 de octubre cometido por la dictadura castro-comunista de Nicolás Maduro y sus aliados del narcotráfico. Han sido días duros, llenos de incertidumbres confusas, plenos de una rara combinación de rabias, depresiones, confrontaciones, acusaciones y dimes con diretes, entre quienes apoyamos la tesis de votar y quienes proclamaron e impulsaron la abstención, que al final cumplió su trabajo demoledor. Tristemente pudimos atestiguar el contraste de todas las encuestas de opinión electoral y la triste realidad del resultado final que dio ganador al régimen y perdedor a la unidad democrática. 18 gobernaciones para el PSUV y apenas 5 para la MUD. Destacando el robo de feria hecho a Andrés Velásquez, ganador absoluto con actas en mano, de la estratégica gobernación del estado Bolívar.

Una semana de “plomo limpio” entre ambos sectores de la oposición, entre acusaciones que van y vienen. Al final, además de representar una especie de catarsis general, los altos jerarcas del régimen, muy sonreídos, disfrutaban a placer de la “guerra fratricida” entre los opositores democráticos, cumpliéndose así en la practica el éxito de la estrategia divisionista desarrollada con mucha efectividad por el G-2 cubano, que continua demostrando su profesionalismo en la contrainteligencia.

¡Alto al fuego! Ahora después de la tormenta debe venir la calma. Es la hora de la justa reflexión, entre los embates de la derrota debe surgir una propuesta distinta que logre el milagro de integrar nuevamente, con facetas diferentes, a la desunida oposición y repotenciarla hacia el futuro promisor. Si mantenemos el esquema tradicional del odio y de darle mayor importancia a los intereses individuales, grupales o partidistas por encima del interés colectivo de derrotar a la dictadura y cambiar el modelo económico imperante de hambre y de miseria humana, estaremos condenando a sufrir a nuestro pueblo muchos años de dolor a manos del régimen castro-comunista cubano. No tengo la menor duda acerca de esa opción trágica.

Debemos contribuir aportando nuevas ideas o construyendo opciones facilitadoras de un nuevo entendimiento unitario entre las diversas fuerzas y corrientes políticas opositoras. Estimulando la confrontación y echándole más leña al fuego no lograremos nada positivo.

La política es un aprendizaje permanente, de sus errores y aciertos hay que fortalecer la tendencia positiva a una mayor cohesión política, que al final del camino nos permita construir una opción real de victoria para obtener la felicidad de nuestro aguerrido y noble pueblo venezolano.

Dentro de estas ideas, planteamos dos claras opciones de entendimiento estratégico entre los diversos sectores opositores en confrontación.

La primera: ampliación, revisión e incorporación a la actual estructura de la Mesa de la Unidad Democrática de todas aquellas organizaciones políticas y ciudadanas de la llamada sociedad civil, incluyendo militares retirados, federaciones de trabajadores, gremios profesionales, movimientos estudiantiles en todos sus niveles, sectores populares de barrios y zonas rurales del país, y finalmente personalidades políticas independientes o de tradición partidista, a los afines de concretar una nueva propuesta unitaria vencedora.

La segunda: cohabitar, creando un Frente Democrático Opositor con participación e integración de las organizaciones políticas, comunitarias y de la sociedad civil, conformado con reglas claras de funcionamiento democrático, paritarias y con vocerías especializadas en cada tema nacional.

Los venezolanos en el exterior, que han dado muestras y ejemplo de su activismo y amor por una Venezuela libre y democrática, deben tener sus propias organizaciones, electas por la voluntad popular de cada país o región, no impuestas a dedo desde Caracas, con libre autonomía de acción política, pero regidas por las líneas estratégicas definidas por la dirección política nacional.

La MUD, Soy Venezuela, la Junta Patriótica, GANA, Frente de Militares Retirados, Foro Penal Venezolano, Movimiento Estudiantil Unitario, personalidades independientes y muchos otros, conservarán sus propias autonomías como organizaciones, pero deberán necesariamente converger en las líneas estratégicas y tácticas a desarrollar a corto, mediano y largo plazo, de manera unitaria, a fin de garantizar efectividad real y verdadera en su acción política.

El pueblo venezolano debe ser fielmente interpretado en sus prioritarias necesidades, como la ayuda humanitaria (suministros de alimentos y medicamentos inmediatos) y la atención a la seguridad ciudadana.

Es mejor construir con sentido de responsabilidad colectiva, una verdadera opción de cambio y progreso, en democracia y libertad, que finalmente terminar matándonos unos a otros en el campo opositor, lo cual deleitaría en exceso a nuestros enemigos históricos. Así que: ¡a reflexionar!