¡Antonio bienvenido a la libertad!

Pedro Mena

Sin duda alguna que la salida del país de nuestro amigo Antonio Ledesma, Alcalde Metropolitano de Caracas, ha sido la “bomba “noticiosa de los últimos días. Las primeras páginas de los periódicos del mundo y los programas de opinión política en los medios audio visuales, así como en las redes sociales, han sido dedicada a esta sorpresiva información: ¡Antonio Ledesma en libertad!

Noticias que dentro del escepticismo existente y la incredulidad imaginativa de muchos, resulto al final una grata noticia para quienes no solo somos sus antiguos amigos y compañeros de lucha, sino para quienes, en el exilio venezolano, consideramos importante su libertad, no solo por razones humanitarias, sino por su importancia política actual, que lograra con su presencia activa, iniciar la consolidación definitiva de un liderazgo político venezolano, cuya ausencia es notable a nivel internacional.

Independientemente de las especulaciones, detalles y otros comentarios personales, algunos maliciosos u otros comprensible sobre su “ruta de libertad”, lo más importante es que debemos estar felices, dentro de la crítica situación política no solo del país, sino de la oposición democrática, que actualmente está fracturada, dividida y automatizada, por múltiples factores adversos, por su presencia física en el escenario político internacional.

Por fin tenemos la oportunidad de poder conversar con un político, ser humano sencillo, experimentado, consustanciado con las terribles exigencias de nuestro pueblo, pero además ampliamente vinculado a todos los sectores y líderes democráticos del mundo, por el respeto adquirido, en sus “millonarios” días de cautiverio ilegal a que fue sometido por la dictadura de Maduro.

Antonio es sencillamente Antonio, hoy crecido ante la adversidad por su ejemplar conducta moral y ética, frente a sus captores del narco gobierno venezolano. Es una esperanza fiel, de que podemos resolver los problemas de incomprensión y desarrollo de una política opositora, que a veces se desplaza entre las incongruencias y el pragmatismo del inmediatismo.

 

En lo personal pienso que Antonio debe utilizar todo su prestigio bien ganado, su poder de convocatoria, y liderazgo internacional, para avanzar en la reconquista y consolidación de una verdadera y real unidad de todos los venezolanos, al margen de sus posiciones ideológicas y partidistas, incluyendo a toda la oposición, por más grandes o pequeñas que sean sus organizaciones políticas , sociales y comunitarias, ampliando su radio de acción organizativa, de participación ciudadana, y con reglas bien claras en su definición estratégica y sus desplazamientos tácticos. Solo así podremos tener una opción real de poder y cambio dentro del país. Una gran posición histórica. Unidos vencemos, Divididos perdemos.

Debe estar presto alejarse de las posturas divisionistas y alabarderos de algunos sectores, siempre dentro del contexto de la discusión democrática que conlleve a la racionalidad y acción política unitaria.

Ya Antonio Ledesma dejo de pertenecer a su organización partidista ABP, para convertirse en el líder ideal y oportuno, no mesiánico, de toda la convergencia democrática, y desde allí iniciar cuanto antes la construcción final de la unidad del pueblo, para derrotar el narco dictador e iniciar el proceso indetenible del cambio social y económico, que el país requiere con urgencia.

Su otra prioridad en el marco internacional es luchar a fondo, por lograr la inmediata asistencia humanitaria, alimentos y medicamentos, para atender las urgentes demandas de los venezolanos, que hoy sufren y mueren por la negligencia y la corruptela del régimen castro comunista de Maduro.

Reconocimiento justo y oportuno al trabajo solidario, permanente y con mucho amor de su esposa y compañera Mitzy, quien supo con sacrificio y fe carbonera, vencer todos los obstáculos, para defender y denunciar ante el mundo la injusticia cometida contra su marido., hoy Dios la recompensa con creces a ella y sus hijas.

Sobre su futuro político, y de quienes ya piensan, como es el inmediatismo de nuestras actitudes personales, que ya es el “ser ungido” para atender y resolver los problemas del mundo, dejemos que su tolerancia, formación y talante democrático, así como su dilatada experiencia y madurez política, lo lleven a tomar oportunamente sus decisiones de alto nivel. Por los momentos le expresamos a nuestro amigo y hermano: ¡Antonio bienvenido a la libertad!