Asamblea Nacional de Venezuela, conducta omisiva e irresponsable

JUAN CASTRO / Analista político / El Globo News

El refranero popular sostiene que “el que calla otorga”, sentencia que describe coloquialmente el efecto probatorio del silencio u omisión de alguna parte involucrada en un asunto legal.

Jurídicamente la omisión generalmente afecta al propio interés de quien incurre en ella, por lo tanto le acarrea consecuencias negativas, tanto que, ante una afirmación de hecho contra un sujeto, la omisión en la defensa, la conducta pasiva en la réplica, puede implicar, incluso, el que tales afirmaciones se tengan como ciertas. De tal manera que no es poca cosa el asumir conductas de este tipo cuando estamos frente a procesos jurídicos y políticos.

Si dentro de las filas de los diputados de la oposición de Venezuela hay abogados que, sin duda, conocen de estos temas a profundidad, cómo lo ha demostrado siempre Henry Ramos Allup, por ejemplo, cómo explicar entonces que a partir de aquellas oprobiosas sentencias 155 y 156 proferidas por la sala (in)constitucional del TSJ, la Asamblea Nacional venezolana haya asumido una conducta pasiva, silente, omisiva, ante un sin número de ataques y agravios.

Porque las decisiones mencionadas fueron apenas las primeras y más relevantes acciones que desde el eje tiránico (narco)ejecutivo-(delincuente) TSJ se han llevado a cabo en contra de la Asamblea, y esta como cuerpo no se defiende, no grita a los cuatro vientos las verdades que los venezolanos esperamos escuchar ante cada desparpajo de la narco dictadura, no acomete acciones ni toma las decisiones que corresponden, sirviendo así la mesa para el momento en que las fuerzas a quienes corresponda la ejecución de esas decisiones tengan el camino jurídico/legal completamente despejado con la finalidad de desalojar coactivamente del poder a la banda criminal que hoy regenta los poderes Ejecutivo y Judicial venezolanos.

Resulta insólito que si el 02/07/2018 el TSJ en el exilio declaró la falta absoluta del cargo de Presidente de la República y del Vicepresidente Ejecutivo, estableciendo la existencia de un vacío de poder, no es justificable, por decir lo menos (porque explicable sí es), que en el orden del día propuesto para el 09/07/2018, se plantee la discusión de la destrucción del salario básico de los venezolanos y la crisis de transporte, como si estuviésemos solo frente a un gobierno ineficiente, y no ante la presencia de los criminales más sanguinarios, macabros, abyectos y desalmados que hayamos conocido.

La conducta omisiva e irresponsable de una gran parte de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional constituye no solo un absoluto divorcio de la realidad por parte de ese ente, sino que al propio tiempo es la clara y contundente evidencia de que el “liderazgo” político surgido, tanto al amparo de la democracia adeco-copeyana, como del chavismo, está completamente agotado en lo político, ideológico, jurídico, histórico y, sobre todo, en lo ético.

Afortunadamente no todas son malas noticias, ya que ante la decadencia de esta vieja forma irresponsable de hacer política podemos observar cómo en la actualidad se va erigiendo un liderazgo responsable, ético y divorciado de las ideologías “socialistoides” que nos condujeron a la actual tragedia signada por la cohabitación maligna de una “oposición” que no es tal, con un estamento podrido y criminal que usurpa delincuencialmente el poder en Venezuela y que sin duda es hijo de aquellas generaciones políticas que hoy afortunadamente llegan al ocaso.

Foto: Cortesía / Asamblea Nacional de Venezuela