Caracas sumida en la crisis más severa de su historia

Leticia Reyes /

Elglobonews.com –

Caracas la antigua ciudad de los techos rojos, conocida como  la «sucursal del cielo» no es hoy ni la sombra de aquella metrópoli que crecía a un ritmo vertiginoso gracias al auge petrolero de las décadas de los setenta y ochenta. La ciudad se abría paso entre la modernidad de sus edificaciones y lo eficiente de su sistema de transporte: el Metro de Caracas, orgullo de todos los citadinos y considerado por propios y extraños como el «mejor transporte subterráneo de América Latina».

Hoy la capital de Venezuela vive la crisis más severa de su historia: desempleo, marginalidad, inseguridad, alto costo de la vida, carestía de los productos de primera necesidad y el deterioro de su principal sistema de transporte.

El otrora eficiente y moderno servicio del Metro de Caracas les permitía a los ciudadanos trasladarse de un lugar a otro de la ciudad en pocos minutos en un ambiente agradable y de respeto entre los usuarios. Hoy el Metro de Caracas no es ni la sombra de aquel moderno servicio de transporte. La mayoría de los trenes no tienen aire acondicionado, las instalaciones están sucias, deterioradas, las escaleras mecánicas no funcionan y en los vagones proliferan los vendedores informales.

«El Metro de Caracas es el reflejo de un país en crisis donde no funcionan los servicios públicos», señala Carmen González, trabajadora de una tienda en Sabana Grande. «Después de salir del trabajo podíamos disfrutar de un helado y caminar por el boulevard  tranquilamente porque el Metro era eficiente y había seguridad. Ahora el hampa ha tomado esta zona y el Metro la mayoría de las veces tiene retraso».

El transporte  superficial no es una opción para los caraqueños ya que la mayoría de las unidades están deterioradas por falta de repuestos. En estos momentos trasladarse de un lugar a otro de la ciudad es una odisea y es lo que viven a diario los caraqueños para acudir a sus sitios de trabajo o estudio.

La escasez de alimentos y los altos costos agobian a los caraqueños

En estos momentos de crisis que vive Venezuela las amas de casa son verdaderas heroínas, ellas  deben hacer “milagros” para estirar el dinero y poder comprar solo algunos productos de primera necesidad. El salario mínimo del venezolano hasta hace unos días era de 40 mil bolívares (2$) y recientemente fue elevado a 300 mil bolívares, 150 mil de sueldo y 150 mil en bono de alimentación, (15$), cifra ésta que está lejos de cubrir la canasta básica.

Antes un caraqueño con un sueldo promedio podía hacer mercado y con el  dinero que le quedaba podía ir al cine, llevar a sus hijos a comer helados y darse uno que otro “gusto”. Ahora el salario no alcanza ni para comprar los productos básicos.

“Lo que cobramos no alcanza para comprar lo que en verdad necesitamos, yo he tenido que recurrir al «trueque», cambiando un producto por otro, para poder llevar algo de comida a mi casa”, asegura Jesús López un profesional medio que trabaja en una empresa privada.

Dolarización de la economía

Muchos supermercados de Caracas están abastecidos con productos importados cuyos precios son inaccesibles para la mayoría de la población. En tiendas y establecimientos comerciales venden los productos en dólares haciendo más cuesta arriba su adquisición por la población de escasos recursos.

Sin ser una moneda oficial el dólar ha ido ganando terreno en la economía venezolana donde un perfume, una prenda de vestir, unos zapatos los venden en dólares.

La inseguridad tomó el centro de Caracas

El centro de Caracas fue siempre un lugar preferido por los citadinos para hacer sus compras en especial en la época navideña. Hoy la gran mayoría de los establecimientos comerciales están cerrados y los pocos que están funcionando trabajan hasta las 6 de la tarde por temor al hampa.

Transitar por la  avenida Universidad después de las seis de la tarde es como estar en una ciudad desierta, pocos transeúntes y las santa marías de los comercios cerradas.

“Es peligroso estar en el centro de noche porque todo está muy solo y te pueden asaltar. Hace días robaron a una señora en la parada cuando esperaba el autobús”, comentó María Rodríguez una estudiante universitaria que vive en el oeste de Caracas.

La sultana del Ávila y sus habitantes no se escapa de la grave crisis económica, social y política que vive Venezuela. Sus gobernantes se han hecho de la vista gorda y han dejado deteriorar los servicios públicos de esta otrora pujante metrópoli. Lo que no ha cambiado y nunca cambiará será tu hermoso Ávila, ese guardián silencioso, que te irradia con su energía y tu cielo azul hermoso. Caracas, ya vendrán tiempos mejores.