Chávez le pagó a Fidel para que invadiera a Venezuela

Pablo Medina Carrasco / 

Elglobonews.com

Pablo Medina Carrasco

No conozco en la historia de la humanidad una traición de dimensiones colosales cuyas consecuencias directas se reflejan en el Vía Crucis que sufre la población venezolana día a día durante 20 largos años. El secuestro de toda una nación, secuestro de los ciudadanos, secuestro del territorio, secuestro del Estado y de las tradiciones como pueblo. Este cautiverio ha sido en vivo y en directo y ha contado con la aprobación de organismos internacionales y de personalidades del supuesto progresismo.

Esta operación criminal comandada por dos personalidades, Hugo Chávez y Fidel Castro, el primero paradójicamente levantó y organizó una fuerza usando el pensamiento y la figura del Libertador Simón Bolívar como mascarón, y se asoció con quien también utilizó la figura del Apóstol José Martí desde la Sierra Maestra en Cuba con iguales intenciones y con propósitos de dominación, y quien nunca ocultó el deseo de apropiarse por medios violentos de las riquezas  y del territorio venezolano. Habiendo fracasado reiterativamente en su intento, Fidel Castro vio en el que se creía «un Elegido bolivariano” la gran oportunidad de alcanzar el control completo y adueñarse de la tacita  de oro» de donde había salido años antes con las tablas en la cabeza.

La relación de Chávez con la isla fue la de un acomplejado hijo putativo bautizando a la tiranía como” el Mar de la Felicidad». Desde ese mar tenebroso que no conocía suficientemente le prepararon con su anuencia al sucesor agente Nicolás Maduro y, luego, Fidel ya seguro del control de Venezuela lo mandaron “al más allá”. El hijo putativo de Fidel sólo concientizó su tragedia y error personal, cuando le quedaban pocas horas para su partida precisamente desde el mismo mar de su felicidad, al Hades, de donde creo que no hay regreso posible.

Chávez entregó por cuentagotas y en cámara lenta a Venezuela al absolutismo secuestrador cubano a fin que le garantizara su permanencia en el poder. La tiranía cubana después de los acontecimientos del 11 de abril de  2002 (autogolpe de Hugo Chávez) incrementó a fondo  el número de funcionarios y, más tarde, en 2006 y 2007 tomó cuerpo el personal bajo la pomposa etiqueta de programas sociales cuando en realidad eran más de 35 mil militares, agentes del G2, y otros miles de médicos, enfermeras pagados por la nómina de PDVSA. El perjuro bolivariano, además, movió las teclas para revertir con Ley lo que ante propios y extraños, era una grotesca invasión militar para gozar de estabilidad en el poder, entregando el control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) la seguridad y defensa de la nación venezolana; Chávez pagó a Fidel para que invadiera a Venezuela.

La oficial delincuencia cubana reforzó el control apoyándose con el ex–presidente  colombiano juan Manuel Santos quien aceptó que Venezuela fuera campamento oficial de miles de guerrilleros de la FARC y del ELN; y con ellos reforzando y creando canales del narcotráfico y el contrabando de gasolina como fuente de recursos para ser distribuidos entre generales con bozal de arepa, forrados con cuantiosos dólares, y, hay también, quienes se preguntan qué monto le correspondió al presidente Santos y sus allegados.

Luego llegó el terrorismo árabe que con disciplina religiosa, todos los viernes partía desde el aeropuerto Simón Bolívar un avión de Conviasa sin pasajeros hasta Irán, con volúmenes de uranio y torio. El perjuro Chávez reforzó su poder con viajes a China y Rusia firmando compromisos militares e importación de armas con Putin y China y en la medida que aumentaban estos convenios se desdibujaba el perfil de la nación venezolana.

El secuestro se ha basado en el siguiente esquema: por un lado, los agentes del G2 cubano vigilan y controlan a los oficiales de la FANB, y por el otro, los paramilitares quienes además de recibir entrenamientos en Cuba, una parte los incorporan a la FANB  y, la otra, a la misión de reprimir las pacificas manifestaciones a sangre y fuego. Mientras tanto China, Rusia e Irán y Turquía se dedican a neutralizar cualquier acción de Estados Unidos en el continente americano, porque estas potencias han penetrado en muchos países, usando la vía económica y se sienten con poder, y cuentan con que el Consejo de Seguridad de la ONU no condenará esta grotesca intervención que lleva 20 años.

Este control no sólo es militar es también político. Crearon el Foro de Sao Paulo para corromper a la clase política en América y al ALBA como instrumento del narcotráfico y ampliar la base Geopolítica de dominación para contar con Venezuela y Cuba. La experiencia acumulada de estos criminales es vasta, son alumnos aventajados y sin escrúpulos en utilizar mecanismos democráticos en los cuales no creen, siendo hoy expertos en fraudes electores como ha ocurrido en Venezuela. Tienen formando parte del régimen a  dirigentes de la oposición que se han prestado como comparsas legitimando un sistema perverso que es rechazado por la inmensa mayoría de votantes.

Escribí al inicio que no conocía una traición tan grande como la cometida por el perjuro de Chávez con Venezuela, perdón, estimado lector, quizá la del presidente John Kennedy en la batalla de Bahía de Cochinos puede aceptar la comparación, porque sumergió al noble pueblo cubano a 60 en años de una destructiva tiranía.

Pero los Castro se equivocaron de par en par en el cálculo, pensaron que con el dominio de Cuba  y Venezuela más el Foro de Sao Paulo y el Alba sumando  al Presidente Obama habían logrado el dominio completo de América, pero Dios movió  la geopolítica en otra dirección, el viento  sopla  en otra dirección;  y el  escenario continental hoy es: con los Presidentes Jair  Bolsonaro en Brasil, Miguel Juan Sebastián Piñera en Chile, Lenín Moreno en Ecuador, Martín Vizcarra Perú e Iván Duque en Colombia; y especialmente, el Presidente Donald Trump quien con sus asesores ha demostrado con hechos palpables el compromiso de su discurso en Miami, donde se comprometió a convertir a Sudamérica en continente libre del Socialismo del Siglo XXI . El cambio geopolítico se ha producido por vía electoral, pero es inevitable pasar a la acción y lograr cambios también por la vía Geo militar y más adelante  la Geo penal para poder arribar a un continente libre.