Como Limpiar la Casa Mental

Dr. Renny Yagosesky  //  El Globo News

MIAMI. – Los seres humanos somos seres emocionales, aunque también bastante mentales. En los primeros años las emociones rigen la conducta del niño y luego, cuando aprendemos a hablar y a pensar con palabras e imágenes, pasamos casi todos los días, entre pensamientos que nos llevan de manera pendular del pasado al futuro y viceversa, en una marejada de ideaciones que son mayormente negativas, así como en una involuntaria evasión de la experiencia presente del aquí y el ahora.

        Se ha calculado que unos 60.000 pensamientos en promedio circulan por el río mental sin que la mayoría sepa cómo navegar en esas aguas. Por eso es necesario dedicar tiempo a este asunto y aprender a limpiar de la casa mental, para despojarla de cogniciones negativas que limitan nuestro desempeño y nuestro bienestar emocional.

        La limpieza de la casa mental es un paso importante en la ruta de la superación personal y el desarrollo integral, pues, así como el organismo activa su enorme sabiduría biológica para deshacerse de los desechos tóxicos e inútiles, es necesario depurar el sistema de las mentalizaciones perturbadoras que reducen nuestra lucidez, nuestra autoconfianza y nuestra eficacia funcional.

        Tengamos presente que como lo enseña la teoría cognitivista, lo que pensamos, moviliza nuestras emociones y estas a su vez impulsan nuestros actos. Asimismo, afectan la salud física y tienen impacto en nuestras relaciones personales.

        ¿Y cómo comenzamos esa profilaxis mental? En principio, necesitamos entender que nosotros no somos la mente. La mente es un mecanismo programado tanto biológica como socialmente, que controla las funciones corporales. Tal vez podríamos atrevernos a afirmar que más bien estamos cerca de ser “eso” que es capaz de observar la mente y también de influirla.

        Lo segundo es aprender a observar los propios pensamientos, para poder descubrir sus patrones o tendencias habituales. Al hacerlo, notaremos si las ideas que florecen son de tendencia negativa o positiva, qué contenidos se manifiestan y qué efectos tienen esos pensamientos en nuestro ánimo y en nuestro comportamiento.

        Lo tercero es sembrar pensamientos positivos, impulsadores o productivos en la tierra mental. Podemos hacer ese cambio voluntariamente y comenzar pensando bien de nosotros, de nuestra situación de vida y de nuestro porvenir. Eso generará una activación de emociones agradables y, además, saludables.  Si le damos espacio de aparición a la gratitud, al perdón y al optimismo, veremos cómo la alegría aparece y nos regocija. Piensa en todo lo bueno que eres, haces y tienes. Piensa en lo mejoro de tu vida, sin que eso signifique evadir lo incómodo, lo complicado o lo negativo, pero tampoco es necesario privilegiarlo o exaltarlo.

        Y finalmente, como una decisión preventiva para que las toxinas cognitivas no le sigan invadiendo, trabaje en mantener su atención en el presente, en el aquí y ahora, en el espacio/tiempo en el que las experiencias están ocurriendo. Así, restringiendo los vaivenes mentales al ayer y al mañana, logrará un desempeño más eficaz, más eficiente, más productivo.

        Es claro: tenemos el poder de cambiar nuestro mundo mental y, desde allí, la realidad personal y en cierto sentido la realidad colectiva, pues es posible influir favorablemente en aquellos que nos rodean. Y todo ese proceso se pone en marcha, cuando activamos los antivirus de la consciencia y limpiamos, cada cierto tiempo, nuestra casa mental. Gracias por leerme. RRSS: @DoctorRenny       (Gráfica cortesía)

     Dr. Renny Yagosesky

PhD en Psicología, Conferencista,

    Escritor y Asesor.