Conociendo la aterosclerosis

El Globo News/

Dr. J. Ildefonzo Arocha Rodulfo
Médico cardiólogo

Seguramente muchos lectores están convencidos de que la aterosclerosis es un problema para después de la cincuentena; en cierta forma tienen razón, las complicaciones de la aterosclerosis como el infarto del miocardio y la enfermedad vascular cerebral son más frecuentes después de la quinta década, aunque también pueden aparecer antes. Sin embargo, su historia natural se inicia en el vientre materno y continúa durante las primeras décadas de la vida.

Me explico, hoy día se conoce bien que el feto es modelado por las condiciones metabólicas de la madre, técnicamente conocido como programación fetal. Es decir, en un vientre con condiciones metabólicas desventajosas como obesidad, diabetes, alteración en lípidos, seguramente trasladará al feto alguna de estos trastornos. Esto no quiere decir que el niño nacerá enfermo, pero puede desarrollar algún trastorno metabólico o lipídico en la edad escolar o cuando adolescente.

Estos son temas apasionantes porque nos estamos dando cuenta que mientras más temprano se pueda actuar con medidas preventivas, seguramente habrá una mejor salud, tanto individual como a nivel poblacional. De hecho, estoy trabajando en un libro sobre aterosclerosis para el público porque hay mucha información que pasa desapercibida o se mal interpreta.

A lo anterior hay que añadir que el desarrollo y progresión de la aterosclerosis, en mayor o menor medida, está condicionada por factores genéticos y ambientales, originando la manifestación clínica más temprana o más tarde y más o menos severa en cualquiera de los tres territorios arteriales más importantes: cerebro, corazón y arterias grandes, medianas y pequeñas.

En numerosos estudios, tanto de imágenes como de necropsia, se ha puesto de manifiesto la existencia de enfermedad aterosclerótica avanzada en adultos menores de 50 años, comprobándose que puede afectar a 1 de cada 6 sujetos aparentemente sanos, razón por la cual cobra valor los esfuerzos dirigidos a la prevención cardiovascular desde temprana edad. Esta etapa asintomática se le llama aterosclerosis subclínica y ha despertado un enorme interés científico, gracias a las diversas técnicas de exploración que han permitido definir su presencia, valor pronóstico y, por supuesto, iniciar precozmente el tratamiento.

De hecho, en el ámbito de la medicina, la aterosclerosis se define como una enfermedad difusa, ubicua, caracterizada por lesiones a menudo mínimas, localizadas en toda la extensión de una o varias arterias, en distintos territorios vasculares, y que aparece desde los primeros años de vida con una progresión condicionada, en gran parte, por el comportamiento de los factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión arterial, dislipidemia, tabaquismo, obesidad, diabetes, sedentarismo y muchos otros.

En mi último libro, disponible en Amazon, titulado “Corazón y mente en forma, hacia una mejor salud” he dedicado sendos capítulos a los hábitos de alimentación y a la actividad física por considerar ambas estrategias fáciles de llevar a cabo, de bajo costo y que han demostrado, sin lugar a dudas, un extraordinario efecto benéfico sobre la salud general, tanto física como mental y con un impacto positivo sobre el riesgo de enfermedad cardiometabólica.

jiarocha@outlook.com

foto cortesía

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