Despolitización de cargos públicos: ¿Una utopía?

El Globo News  /  Miami Dade

MIAMI. – La despolitización en el caso de las funciones públicas técnicamente bien desempeñadas, tiene el beneficio de la eficiencia y minimiza la tendencia a la búsqueda que caracteriza a las improvisaciones.

Las sustituciones de personal calificado cada vez que la administración del Estado cambia de partido y de presidente, y en las mismas circunstancias las rescisiones de contratos para servicios y obras perjudican la buena marcha de un país, aparte de que en la mayoría de los casos se transgreden por esas vías disposiciones específicas, como la de carrera administrativa.

Cada nueva administración hace sustituciones de personal que no en todos los casos obedecen a calificaciones técnicas, sino al clientelismo partidista, es decir, el pago de favores políticos.

En esas circunstancias, mucha gente va a los cargos sin experiencia previa, a aprender de manera rudimentaria “lo que hace”, la rutina del día a día, y eso toma tiempo, lo cual se traduce en dinero.

De la misma manera se cambia de suplidores y son recapituladas contrataciones para obras, cuando ya a la parte afectada se le ha adelantado dinero que no siempre se recupera. En esos cambios, el Estado generalmente sale perdiendo, entre otras cosas porque los nuevos contratados hacen sus recapitulaciones y ajustes para sustituir las anteriores.

Hay muchos ejemplos en los cuales el único perdedor, en términos económicos y de otras índoles, es sencillamente el Estado y es necesario que las contrataciones de obras sean preservadas, aun cuando cambie el Gobierno o el partido que lo represente, con la condición de que se cumplan los compromisos asumidos en cuanto a calidad, costo y tiempo para las realizaciones contratadas.

En el caso de los cambios de personal, no tiene sentido ni asidero que un asunto de filiación política sea lo que determine la sustitución del personal con la capacidad necesaria para las funciones que haya estado desempeñando correctamente.

Los tiempos demandan que la continuidad del Estado sea un punto de la agenda de prioridades de cualquier país con aspiraciones de progresar y crecer.