Educadores venezolanos abandonan las aulas y llegan a la Florida en busca de un mejor futuro

Aida Salazar /

El Globo News –

MIAMI.-  La grave crisis económica, social y política que vive Venezuela acelera considerablemente la deserción de los profesionales de la educación, quienes han abandonado las aulas en busca de un mejor futuro,  y en detrimento de la educación,  en un país que siempre se caracterizó por la alta calidad de sus profesionales.

El sur de la Florida es unos de los destinos preferidos por los educadores venezolanos quienes impulsados por la crisis que vive la nación suramericana dejaron atrás a sus alumnos y tomaron la difícil decisión de emigrar y ahora se desempeñan como conductores de UBER y Lyft, mesoneros, recepcionistas, empleados de la construcción, cajeras, entre otras actividades.

Igualmente, la deserción escolar es notoria. Aulas vacías y con pocos estudiantes. Según un informe presentado por Fundaredes la deserción escolar en Venezuela se ubica en un 78%. Agrega el informe que de los estudiantes que aún quedan matriculados, al menos 66% no asisten regularmente a las aulas, situación que sumada a 75% de abandono de los puestos de trabajo, evidencian un escenario histórico de crisis en el sistema educativo venezolano.

EL GLOBO NEWS hizo un recorrido por diferentes lugares para conocer  de cerca la historia de estos venezolanos que dejaron las aulas para iniciar una nueva vida lejos de la tierra que los vio nacer.

 ALFREDO HERNÁNDEZ era maestro en una escuela de Valencia, hoy  conduce un vehículo por las calles del condado Broward, entregando pedidos de comida y trasladando pasajeros. “Es doloroso tener que dejar a tus alumnos, pero lo que ganaba en Venezuela como maestro no me alcanzaba para cubrir los gastos básicos, por eso tomé la difícil decisión de emigrar”, señaló Hernández a El Globo News.

ALICIA PERDOMO era profesora de bachillerato en un liceo de Catia, en el oeste de Caracas.  Aquí en Miami trabaja como recepcionista en una empresa de bienes-raíces. “Cuando estás fuera de tu país tienes que adaptarte a todo, aquí he tenido la suerte de encontrarme con otros venezolanos, que como yo dejamos todo en busca de un mejor futuro”, agregó Perdomo.

TEOLINDA MAESTRE daba clases de preescolar en Turmero, estado Aragua. Con cuatro años en Florida en la actualidad trabaja como cajera en un banco de Kendall. Señala la educadora que es difícil tomar la decisión de dejar su país. “Se tienen sentimientos encontrados, dejar tu familia, tus amigos a tus alumnos, pero la necesidad es mayor y te impulsa a tomar la decisión de dejarlo todo en busca de tu bienestar”.

JULIO SOSA llegó recientemente a Miami procedente de la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta donde era director de una escuela Municipal, hoy trabaja como  conductor de Lyft, recorriendo las principales calles y avenidas de Miami Dade. “Todo trabajo dignifica y más cuando lo haces con amor en un condado que te da la oportunidad de comenzar de cero. Tuve que salir de la isla porque allá no hay futuro, los comercios cerrados y el turismo ha decaído”, dijo Sosa visiblemente emocionado.

MARTHA LÓPEZ era profesora de idiomas en un liceo de Chacao, en el este de Caracas. Desde hace dos  año trabaja como asistente de oficina en una compañía aseguradora en  Fort Lauderdale. “Tengo dos años y medio viviendo en Florida y este estado  me ha abierto las puertas como a tantos venezolanos, que salimos de nuestro país huyendo  de la crisis causada por el gobierno de Maduro”.

AULAS VACÍAS

Las aulas en Venezuela se quedan vacías por la escasez de alumnos y profesores. Las escuelas en el país empiezan a buscar alternativas para sustituir a los maestros, y para ello han convocado a las madres de los estudiantes para que impartan las diferentes clases. Las universidades y escuelas del país son el espejo real de la crisis; los profesionales de la educación están en “peligro de extinción”.

De acuerdo con la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas, desde septiembre del año pasado se contabilizan 7.000 renuncias, de las cuales el 80 % son de maestros.

Foto: Aulas vacías