El día después de mañana

Opinión por: Juan Castro

 

Así se titula una famosa película de cine en la que una gigantesca tormenta cubre casi la totalidad del globo terráqueo, y que deja severas secuelas en el clima mundial. El eje temático del film no era la tormenta en sí, sino las enormes consecuencias generadas en el medio ambiente producto de aquella hecatombe concebida por el cambio de las condiciones atmosféricas del planeta Tierra, lo que forzaba a plantearse las acciones a tomar después de superado el evento natural.

En Venezuela, como en la película, uno de los temas importantísimos a abordar desde ya se circunscribe al muy atinado título del film en cuestión, es decir, qué hacer el día después de mañana, teniendo en cuenta que el primer y más significativo paso que debe darse para la recuperación de Venezuela de manos de los secuestradores que usurpan el poder, es justamente desalojarlos por la fuerza de las posiciones de gobierno que ostentan, y así acabar con la tiranía. Remover a los tiranos narcoterroristas es el objetivo principal, luego de eso hay que pensar en: El día después de mañana. Un Mañana muy esperado, pero al propio tiempo sumamente complicado, por cantidad  de cosas que hay que desenredar.

El chavismo en estos 20 años de latrocinio y criminalidad desbordados ha manejado a su antojo todos los poderes públicos, por lo cual pudo construir un andamiaje jurídico, legal e institucional, cuyos operadores son, hoy por hoy, miembros de la organización criminógena (un cartel de drogas es un club de boyscouts) más grande que haya conocido la humanidad, con cada soldado en su puesto, ejerciendo las funciones correspondientes para mantener aceitada la maquinaria delincuencial en la que convirtieron a la sociedad venezolana.

Por ello no bastará con salir de Maduro, «Cilita», Diosdado, José David, Padrino López, Maikel Moreno y su banda, Tareck El Aisami, Elías Jaua, Freddy Bernal, Elvis Amoroso, los hermanitos Rodríguez, el muy “carismático” Jorge Arreaza, Suárez Chourio, Tarek William Saab y Aristóbulo (agregue usted a la lista cuantos nombres quiera), será necesario, a los fines de la reconstrucción nacional, desmontar ese andamiaje criminal que se ha estructurado desde los cimientos de la sociedad hasta sus elementos más encumbrados.

En casos de corrupción como los de las cajas Clap, la construcción de viviendas, las estafas a PDVSA vía bonos, préstamos, fondos de pensiones, diferencial cambiario, equipos y maquinarias eléctricas, etc., el robo y expropiación de empresas con fines de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y con destino a las FARC son apenas algunos de los asuntos a desenredar, intentando llegar hasta el último de sus responsables.

La fiscal general en el exilio denunció que el propio Nicolás Maduro estaba metido en el negocio de los CLAP, allí nombró a un empresario colombiano como el principal operador de Maduro, a saber Alex Nain Saab Morán. Este individuo ha podido realizar toda suerte de manejos en Venezuela, gracias a la intervención siempre soterrada, larvada, fantasmal y discreta del abogado Amir Nassar, a quien diversos portales como Armando Info, La Patilla y Caraota Digital, etc., han vinculado siempre como «la mano que mece la cuna» detrás de todo tipo de maniobras legales y judiciales, destinadas no solo a la realización de cuanta estafa a la nación se ha elaborado, sino al amedrentamiento de periodistas, empresarios, jueces, fiscales y todo sujeto que se haya opuesto o negado a colaborar en la empresa criminal de estos individuos, siempre actuando al mejor estilo «pabloescobariano» del PLATA O PLOMO.

Son muchos los operadores políticos, judiciales, económicos, empresariales, comerciales y policiales que se han vinculado directa o indirectamente al crimen organizado, y así lo han venido revelando investigaciones periodísticas y sobre todo los procedimientos judiciales que se vienen adelantando en los estados de Texas y Florida (EE.UU.), así como en España, en los que muy recientemente han sido involucrados en temas de lavado de dinero hasta familiares cercanos del dirigente opositor Antonio Ledezma, cuya honestidad no cuestionamos a priori, pero que nos permite hacernos una idea de la complejidad de esta red delincuencial tejida alrededor del patrimonio público venezolano, de la cual sujetos como Nervis Villalobos son apenas expresiones focalizadas, pero no las más importantes y relevantes en su entramado organizacional. En siguientes entregas ahondaremos en este tema, ya que por razones de espacio no es posible abordarlas en un solo artículo. Entre tanto, es una obligación estar preparados desde ya  para el día después de mañana.

Juan Castro

Un comentario en “El día después de mañana

  • el 27 octubre, 2018 a las 9:45 pm
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    Convencido estoy que se lograran los objetivos

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