El estrés acorta tu expectativa de vida: ¡Aprende a controlarlo!

Dr. Vicencio Pérez / El Globo News

La Asociación Americana del Corazón, AHA, ha publicado en su revista Circulation de fecha 27/01/2021 un muy importante trabajo de investigación titulado: Salud Psicológica, Bienestar y la Conexión Mente-Cuerpo.

Los autores escriben: “los médicos somos buenos para tratar enfermedades; pero a menudo, no tan buenos para tratar personas. Nuestra atención se centra en la condición física específica y no en el paciente en conjunto”.

Esto ha sido así, desde que Rene Descartes creó del método científico. Descartes separó totalmente el cuerpo de la mente.

Afortunadamente se está retomando la verdad para no seguir viendo al hombre como un ente apartado de una realidad mental. Esperemos se siga avanzando en esa dirección y se integre también el área espiritual para así, al realizar una evaluación médica, se acepte como una unidad espíritu- menté- cuerpo. Muchos pragmáticos aún luchan contra esta realidad, lo ligan con religiosidad, y siguen dando tumbos en la búsqueda de la verdad. Sobre todo, porque actualmente todo quiere fundamentarse en la llamada medicina basada en la evidencia ya hoy superada por la basada en algoritmos. Todo eso está bien; pero aún faltan otros pasos que nos lleven a comprender la verdad y muchas de estas verdades están más allá de la evidencia o el algoritmo matemático. Es un contínuum.

Como veremos, el estrés genera enfermedades a través de mecanismos que van más allá de la conexión mente-cuerpo referida en el artículo. De esa manera veremos acortar nuestra expectativa de vida siendo menos longevos.

Revisemos brevemente cómo envejece nuestro organismo. En realidad, hay varias teorías sobre este tema. Una de ellas es la teoría del Ensuciamiento. Nuestras células, (unos 50 billones en todo el cuerpo), durante su metabolismo normal eliminan desechos llamados Radicales Libres. Para evitar que dichos radicales dañen el núcleo o la membrana de la célula las llamadas enzimas antioxidantes los captan y neutralizan.

Normalmente, en un organismo sano, debe haber un equilibrio entre la producción de radicales y las enzimas neutralizantes. Si se rompe ese equilibrio hay una mayor producción de radicales libres y menos enzimas antioxidantes. Se produce así un importante excedente de radicales libres que no son ya neutralizados y así oxidan el organismo. Esta oxidación implica enfermedad.

Se origina así lo que conocemos médicamente como un estado inflamatorio de bajo grado. Es sub clínico, es decir no da síntomas, pero va provocando un daño de manera silente.

Hay un envejecimiento celular acompañado de un deterioro de nuestro sistema inmunológico provocado así envejecimiento y enfermedad.

Uno de los factores que provocan este tipo de desequilibrio, que se inicia con producción excesiva de radicales libres, es el estrés.

El envejecimiento en sí no es enfermedad, a menos que se acompañe de factores desencadenantes de estados pro inflamatorios como el estrés.

De allí la importancia de aprender a controlar ese estrés. El video arriba muestra una técnica para lograr ese control.

Para eso es importante conocer otra conexión. La relación entre corazón y cerebro. Este es un trabajo de investigación del HeartMath Institute de los EEUU.

El ritmo cardiaco tiene un grado de variabilidad. Ya se ha estudiado que las emociones generan un patrón de variabilidad propio. La ira un patrón, el amor otro y así sucesivamente.

Cuando tenemos una determinada emoción, el corazón emite un patrón de variabilidad propio de esa emoción y unos microsegundos después el cerebro lo percibe. Es decir, primero se siente en el corazón y luego se percibe a nivel cerebral. Este último, ejecuta la orden liberando neurotransmisores u hormonas. Si es paz, amor o tranquilidad se liberarán endorfinas. Pero si es angustia, temor o miedo se liberará cortisol. Unas darán salud y otras generarán enfermedad.

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