Esposos que no dan frutos

Pastor Rubén García

Elglobonews.com

PEMBROKE PINES.- Es muy usual ligar a la familia con la sociedad. Desde siempre se ha enseñado que “la familia es la base de la sociedad” (lo cual es cierto), y esa es la razón que nos lleva a pensar en familias cuando nos referimos a sociedad.

Ahora bien, en ese mismo orden de ideas, la familia también tiene una base, que es el matrimonio, es decir la unión conyugal entre un hombre y una mujer, dicha unión indiscutiblemente es la base de la familia.

De un buen matrimonio se deriva una buena familia, y de muchas buenas familias el resultado será una mejor sociedad.

Lamentablemente, la mayoría de los matrimonios pretenden desligar la importancia fundamental de la unión conyugal de los resultados que se obtienen en el núcleo familiar; muchas parejas creen que al margen de la mala manera en la que ellos se relacionen conyugalmente, pueden tener una buena familia. Esto es un grave error. La acción matrimonial siempre va a repercutir en los resultados familiares. Estos resultados serán buenos o malos de acuerdo al desenvolvimiento de la actividad conyugal.

Ese es el motivo por el cual esposo y esposa, que a su vez serán papá y mamá, deben tener claridad absoluta con respecto a la responsabilidad adquirida en el momento que deciden casarse y formar una familia.

En este artículo quiero referirme especialmente a los esposos y padres. Quiero enumerar a continuación cuatro tipos de esposos totalmente destructivos para el matrimonio, para la familia y para la sociedad.

El primero de ellos, es el ESPOSO DOMINANTE. Este suele ser el tipo de hombre machista, el cual cree que por su condición de hombre, esposo y padre, puede subyugar a su antojo y capricho a su núcleo familiar, sin tomar en cuenta el bienestar, las opiniones y los puntos de vista del resto de la familia. Su palabra es ley, y ay de quien se atreva a contradecir o cuestionar sus designios. Él está dispuesto a hacer cumplir sus órdenes, establecer su criterio o punto de vista por encima de lo que sea, así le cueste la paz y la seguridad familiar. Este tipo de hombres terminan convirtiéndose en tiranos que solo velan por su comodidad y sus intereses individuales, sin tomar en cuenta el bienestar familiar.

El hombre, esposo y papá, es la cabeza del matrimonio y líder de su familia. La cabeza no está puesta en el cuerpo para dar órdenes principalmente, su trabajo primordial es estar pendiente del bienestar del cuerpo; en el caso de un esposo y padre de familia, él debe velar por el bienestar de su esposa y de sus hijos. Un buen líder siempre busca el beneficio común para todo su equipo antes de sus intereses personales.

El segundo es el ESPOSO DESIDIOSO. Este tipo de esposo y padre, suele ser muy superficial en cuanto a las exigencias matrimoniales y familiares. Muestra poco interés respecto a metas y desarrollos de planes que beneficien a su familia. Por lo general el desenvolvimiento de su matrimonio y la crianza de sus hijos los deja en manos del destino, de la suerte o lo fortuito; no se esfuerza para alcanzar un futuro prometedor para su familia.

Un verdadero esposo y padre de familia se esfuerza para hacer que las cosas sucedan en pro del bienestar conyugal y familiar, siempre tiene un plan y está preparado para enfrentar satisfactoriamente las adversidades de la vida.

El tercero de estos esposos nefastos es el MARIDO DESCONTEXTUALIZADO. Este tipo de esposo y padre es aquel que se casa y cree que sigue soltero; es aquel que tiene hijos y asume que sus hijos son sus hermanitos menores, es decir, nunca cae en cuenta de que su vida cambió, y que su contexto actual demanda responsabilidades y acciones propias de un esposo y padre de familia.

Es necesario que el hombre se contextualice en el rol que le toca desempeñar como esposo y padre para poder dar lo mejor de sí a su familia y a la sociedad.

En cuarto y último lugar de estos esposos destructivos tenemos al MARIDO INMORAL. Esta clase de hombre no maneja ningún tipo de censura en su vida. Carece totalmente de valores éticos, morales y espirituales; para ellos lo malo es bueno, y en muchos casos lo bueno es malo. Su ejemplo familiar es totalmente reprobable. Atenta continuamente contra la estabilidad de su hogar y el bienestar de su matrimonio. Mantienen a su familia en riesgo constante en cuanto a divorcio y destrucción familiar. Acepta toda clase de indecencia en su vida y no le importa el estatus moral de su familia. Estos son hombres altamente destructivos para sus hogares y por ende para la sociedad.

Las familias son la reserva más importante de lo ético, lo moral y lo espiritual. Un buen hombre, esposo y padre siempre se esmera en hacer de su matrimonio y familia ese oasis donde la sociedad sedienta consiga reposo y provisión para poder seguir adelante.

Todo hombre debe esforzarse en tener un buen matrimonio, cumpliendo con el compromiso de amar, respetar y ser fiel a su esposa hasta el fin de sus días; solo así logrará tener una familia ejemplar y una mejor sociedad.

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