Familia venezolana narra el dramático cruce fronterizo a través del Río Bravo

Elglobonews.com –

El Sentinel: (Cecilia Figueroa).- Ricardo Rivero y María Fuentes se sienten seguros en Orlando, Florida donde intentan hacer una nueva vida tras arriesgarlo todo cruzando la frontera.

Aferrados a sus hijos, una niña de cuatro años y un infante de dos años, Ricardo Rivero y María Fuentes se lanzaron al Río Bravo, en la frontera de México. Las traicioneras corrientes que han cobrado la vida de otros inmigrantes era el último obstáculo en su sueño de llegar a Estados Unidos.

“Es un momento donde uno no sabe si va a pasar o te vas a quedar ahí para siempre, va a llegar la muerte y no sabemos”, recordó Rivero, en entrevista con El Sentinel Orlando.

Ahora, sanos y salvos en Florida Central, pueden contar su historia, un relato que refleja los desafíos que enfrentan miles de inmigrantes por la búsqueda de un futuro mejor para sus familias.

Llegar al otro lado de la frontera siempre estuvo en sus planes, expresó el venezolano quién asegura decidió huir de la persecución política tras recibir amenazas que ponían a su familia en riesgo. “Fue muy difícil, nos costó mucho a mi esposa y a mí, pero no había otra elección que salir de nuestro país para resguardar nuestras vidas y encontrar un lugar seguro para nuestros hijos”, relató Rivero.

La travesía empezó el 21 de junio con apenas dos mochilas con algo de ropa y cosas necesarias para sus dos pequeños, Ricardo de Jesús y Andrea. Pero sobre todo, venían cargados de esperanza y mucha fe.

La idea era cruzar el puente entre México y Texas para eventualmente llegar a Orlando donde residen sus familiares.

“Salimos de Venezuela por autobús a Bogotá, luego de dos días fuimos a México, y nos trasladamos a Monterrey y luego a Matamoros, muchos nos habían dicho que allí era más fácil, se podía cruzar por el puente”, acotó Rivero.

Sin embargo, cuando llegaron a Matamoros la situación fue diferente a lo esperado, según Rivero.

La familia se registró en un centro de repatriación, donde dicen les indicaron entrarían a una lista de espera con un turno de tres o cuatro meses para poder cruzar el puente fronterizo.

“Fue desesperante, el proceso es lento teníamos como 50 familias por delante de nosotros. Vimos cómo estaban empezando a devolver a familias cuando iban a cruzar el puente. Habíamos rentado y teníamos lo básico para dormir y comer. Se nos estaba acabando lo poco que teníamos, que era lo que pensaba era para llegar a Orlando por bus cuando cruzáramos la frontera”, indicó Rivero.

Fue entonces que, según Rivero, alguien le reveló planes de otras familias que intentarían cruzar el Río Bravo juntos. El padre de familia explicó que tuvo que tomar una decisión rápidamente porque ya iba a cumplir un mes en el centro, debía pagar renta y no tenía mucho dinero.

Así, recordó Riviero, decidió con su esposa cruzar el río con su familia. “Fue una de las cosas más tristes, porque eso nos costó mucho de verdad, exponer la vida de nuestros hijos y la de nosotros”, agregó Rivero y no recomienda a nadie que pase por este tramo tan incierto donde se juegan la vida.

“Ese momento fue muy traumático, muy fuerte la decisión de cruzar todos juntos. Yo tenía agarrada a mi niña y hubo un momento en que ya el agua nos traspasaba y mi esposo nos sacó. Nos tiraron una soga, nos ayudamos porque la corriente estaba muy fuerte, era muy fuerte eso, nos encomendamos a Dios y gracias a Dios estamos a sanos y salvo todos”, recordó conmovida, Fuentes.

En junio, una foto que mostraba los cuerpos de un padre y su hija ahogados en las aguas del Río Bravo, se hizo viral. La imagen de los cadáveres de Óscar Martínez y su hija Valeria, una infante de un año y once meses, en la orilla que marca la frontera entre México y EE.UU. captó la atención pública resaltando los riesgos que toman los inmigrantes al cruzar de forma ilegal en busca del sueño americano.

Por su parte Fuentes, quien agradece tener la fortuna de contar su historia, estimó que fueron al menos unos 30 minutos mientras cruzaron el río, y que había personas muchos con sus celulares grabando.

Para su sorpresa, la foto de su hija en el río forma parte del documental “Confusion at the Border” del programa Real America with Jorge Ramos.

Una vez pisaron suelo americano, fueron trasladaron a un centro de detención donde ambos dijeron que recibieron buena atención.

Posteriormente, indicó la pareja, fueron trasladados a un centro de ayuda humanitaria en Texas donde lograron comunicarse con un familiar y llegaron a Orlando, su gran destino soñado, luego de viajar 26 horas en autobús.

Así, llegaron hace unos días a la Ciudad Bella a quedarse con un familiar que les extendió la mano y esperan con mucha ilusión empezar su nueva vida.

Reunidos en las oficinas de Justice Shall Be for All, en Kissimmee — donde acudieron a pedir información y asistencia para empezar su nueva vida— Rivero, ingeniero industrial, indicó a El Sentinel Orlando que lleva puesto un monitor de tobillo y está bajo el programa de Supervisión Intensiva de Comparecencia (ISAP, siglas en inglés).

La próxima cita en su proceso migratorio será el 19 de agosto y según Rivero recibirá visitas mensuales en su residencia.

Mientras tanto, espera conseguir asilo político y tiene una cita con la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, siglas en inglés) pautada para el 5 de noviembre.

“Queremos hacer el proceso legal migratorio y comenzar una vida en este país maravilloso, hacer que estos niños se formen bien, vayan a la escuela y lograr todas las cosas buenas para nuestra familia”, dijo Rivero.