Florida: Tierra de libertad y de progreso

René Fuentes

Miami.- En la Florida, los latinoamericanos hemos vivido muchas cosas que nos ubican en lugar privilegiado de una sociedad exigente y celosa de sus leyes y de su idiosincrasia, condiciones con las cuales convivimos, y nos hemos adaptamos, casi a la par de su ciudadanía original.

Hemos vivido tantas cosas favorables que nos sentimos agradecidos de Estados Unidos y de su gente. Y lo más importante, desde aquí valoramos más a cada uno de nuestros países. Aunque parezca paradójico, pero al no estar sobre el suelo patrio, crece nuestro amor y nacionalismo. Lamentamos y sufrimos sus problemas, pero también celebramos sus éxitos y sus logros.

Aquí hemos vivido tantas cosas, que por esa condición de inmigrantes tenemos la oportunidad de conocernos ampliamente y de interactuar como si la Patria fuera la misma para todos. Aquí en la Florida hemos alcanzado ese anhelo de los libertadores, cuál era la unidad, fuerte y cohesionada, comenzando por el idioma, pero también por las costumbres y por ser perseverantes buscadores del porvenir.

En la Florida convivimos colombianos, venezolanos, cubanos, mexicanos, dominicanos, puertorriqueños, centroamericanos, argentinos, ecuatorianos, chilenos, peruanos, bolivianos, uruguayos, brasileños y paraguayos, junto con estadounidenses y de otras nacionalidades. Especialmente en el sur de la península, donde se concentra la mayor población.

En la Florida los latinoamericanos nos interesamos por los merengues de Juan Luis Guerra, por la salsa de Oscar D’León o por el inconfundible ritmo de Olga Tañón. Bailamos al son de la cumbia y del vallenato. Disfrutamos los éxitos de nuestros futbolistas. Nos alegran los batazos de Miguel Cabrera, en el béisbol, o los triunfos de los boxeadores cubanos en distintos escenarios. Y si de carnaval se trata, igualmente, en la Calle Ocho de Miami gozamos de la rumba con el mismo sabor.

Son manifestaciones que vivimos intensamente en un estado de clima cálido y de candente sol, como en la América de nuestros recuerdos y de nuestras vidas.

Aquí estamos y seguimos, viendo el crecimiento y evolución de nuestras orgullosas familias, que proclaman sus raíces y gentilicio. Aquí estamos con la “carabina al hombro”, dispuestos a continuar en la brega diaria en estas tierras de libertad y de progreso.