Muy grave economía de Venezuela

El Globo News

Nefasta gestión económica del gobierno venezolano ha reducido el tamaño de la economía un 35%. Observadores, como Asdrúbal Oliveros, de Ecoanalítica, cifran el déficit fiscal en el 17% del PIB y  la inflación en el 2.700% el año pasado. La actual crisis, inédita en la historia venezolana, es toda una rareza en un petroestado e inscribe su nombre en la historia de los grandes naufragios sociales de América Latina en 5 décadas.

Oliveros opina que ni siquiera una nación en guerra como Siria puede mostrar tales cifras de deterioro. “Esta es la primera vez que el sector externo no influye en los vaivenes de la economía del país. La depresión nacional va a tener, sobre todo, graves consecuencias sociales, que probablemente no hemos visto del todo. Los empresarios están golpeados, pero pueden resistir la tormenta. Muchos tienen ahorrados dólares en el exterior para protegerse”.

Petróleos de Venezuela (PDVSA), el recurso natural del país ante cualquier contingencia y ahora casi única fuente de ingresos, atraviesa un grave desorden funcional y monetario que se traslada milimétricamente a la economía. El año pasado, según Ecoanalítica, la petrolera redujo su producción en 300.000 barriles diarios, cifra que puede sobrepasar los 700.000 barriles durante los cinco años de Gobierno de Nicolás Maduro.

Es uno de los muchos desatinos que han dado pie al torbellino venezolano. Las fuentes consultadas no dudan en señalar que son consecuencia de la profundización del sesgo ideológico en la economía. El modelo de desarrollo chavista está diseñado para colocar un hermético grillete sobre todas las variables de la producción y la formación de los precios, mientras el Estado ha asumido la toma de los sectores productivos y destina un importante esfuerzo organizativo y político a crear circuitos comunales y organizaciones colectivizadas absolutamente disfuncionales.

El sector privado vive constreñido entre la total intervención del Estado en la economía y las sanciones impuestas por la comunidad internacional. Los aumentos de sueldos son compulsivos, y frecuentes los operativos unilaterales para intentar, sin éxito, bajar los precios.

A ello se suma un panorama cambiario anárquico, dominado por los intereses creados y la corrupción. En el país existe una tasa de cambio oficial, calculada en 10 bolívares por dólar, y un dólar negro, que el Gobierno no reconoce oficialmente, pero que alimenta todo el circuito económico nacional, y que ronda los 120.000 bolívares por dólar. Fuente El País, de España.