Ilegalidad vs. Dignidad

Prof: Rómulo Guédez
Especial para El Globo

En artículo anterior expusimos la importancia de la dignidad, y hoy en día las cosas marchan tan rápido en Venezuela que es arriesgado cuestionar la dignidad (bien sea de individuos o de grupos), a sabiendas de que es un valor inherente al ser humano y que no puede ni debe ser violado por ningún elemento adverso.

Desde que la oposición ganó la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, los líderes de la MUD juramentaron una Directiva de la Asamblea Nacional, tomando al pie de la letra la Constitución y las leyes, pero una vez asumido el poder soberano cometieron algunos errores, quizás debido a la euforia del triunfo, avisándole al régimen por dónde irían los tiros, a sabiendas que se enfrentaban a un monstruo herido que no les daría tregua para empezar su tarea como legisladores.

Todo hubiese sido normal en un país medianamente democrático. De allí que vemos como el principal gran equívoco se dio cuando Ramos Allup dijo en su discurso de orden que daban a Maduro seis meses para abandonar el poder por medio de un referéndum, sabiendo que era imposible la oferta en razón de lo establecido en la Constitución misma. La oposición no tomó en cuenta que un régimen de corte populista y totalitario, y además con el ingrediente del castro-comunismo, no se deja arrebatar el poder con elecciones libres. ¡Apretará hasta el último momento para mantenerse!

A la sombra del ABC castrista, con una asamblea moribunda, le metió una zancadilla al triunfo soberano cambiando todos los poderes del estado sin importarle el basamento legal de la democracia. Renovó los poderes especiales del presidente y dio la estocada final nombrando y juramentado la nueva directiva del Tribunal Supremo de Justicia. La historia que siguió es archiconocida. Si en algo está preparado el régimen es en salirse por la tangente para bloquear la legalidad; sin preaviso y señal, Maduro llamó a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el Día Internacional de los Trabajadores, en medio de la crisis política más aguda y profunda que haya tenido el país en su historia. Sin siquiera un análisis sobre la propuesta madurista, el CNE, apéndice del régimen, le dio visto bueno y fecha para que se llevará a efecto tal elección, sin tomar en cuenta en absoluto lo establecido en la Carta Magna. Como era de esperarse, la oposición no participó, sin embargo si lo hubiese hecho los resultados no hubieran sido diferentes.

Luego el régimen ordena al CNE que llame a elección de nuevos gobernadores, comicios para los cuales existía una demora de más de un año. El 15 de octubre se da dicha votación, cuyos resultados parece que sorprendieron a los líderes opositores y a las encuestadoras. Hoy mientras escribo este artículo, cuatro de los cinco gobernadores electos se retrataron con la ilegal ANC, bajo la sombra del chantaje y la amenaza. La dignidad de estos gobernadores está en entredicho a la luz de los acontecimientos. Ahora la mayoría de la gente solo especula sin saber el desenlace final.