La familia, base de la sociedad

Pastor Rubén García /

Especial para Elglobonews.com

Pastor Rubén García

MIAMI.- Según varios especialistas, hoy por hoy vivimos un caos mundial, el cual se manifiesta a través de las diferentes expresiones y acciones del ser humano. Ante este panorama, muchos ven a la familia como víctima en medio de este desorden mundial, pero en realidad esto no es así. Más allá de ser la familia víctima de todo este desorden al cual hacen referencia tantos expertos y tantas instituciones conocedoras de la materia, en realidad es la familia la que de alguna u otra forma ha generado esta anarquía global.

La familia está relacionada con todo lo que sucede en este mundo: la familia es la base de la sociedad. En ese orden de ideas debemos deducir que si la sociedad está en un caos, es porque la familia está en crisis. Todos los males que podamos palpar a nivel mundial se derivan directamente de la familia. Si analizamos la problemática desde la perspectiva correcta, la familia es víctima del mal que ella misma ha creado.

La Biblia nos enseña en el libro del Génesis capítulo 1 versos 27 y 28: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: ‘Fructificad y multiplicaos; llenad la Tierra, y sojuzgadla’…”.

La familia fue creada con propósitos específicos, entre los cuales resalta la acción de “sojuzgar la Tierra”. Sojuzgar quiere decir: someter, dominar y conquistar violentamente. En ese sentido la familia ha fallado, por cuanto no ha ejercido su papel dominante en la Tierra, dejando así que los antivalores aparezcan y ejerzan a su antojo el rol encomendado a la familia.

A pesar de esta realidad, la familia tiene la obligación, la capacidad y las herramientas para influir de manera positiva en un cambio esperanzador para esta sociedad. El problema en una sociedad comienza cuando la familia deja morir valores éticos, morales, sociales y espirituales, los cuales son fundamentales para el saneamiento de cualquier sociedad. Cuando muere un valor se crea un antivalor; los antivalores son aquellas normas de vida que comienzan a regir la mente y por ende la conducta de los seres humanos, encerrándoles en sí mismos y llevándoles a creer que su filosofía es la mejor, y que por encima de cualquier otra cosa la deben hacer valer para poder ser felices. Este tipo de actitudes dan cabida al egoísmo, al odio, a la arrogancia, al orgullo, a la falta de sensibilidad, al irrespeto a los demás y a cosas semejantes, las cuales llevan a una sociedad al desorden, provocando así el caos mundial.

Hay cuatro elementos fundamentales que deben estar presentes en una familia para lograr cambios en la sociedad mundial. Esto aplica para cualquier raza, etnia, color o cultura. Son cuatro aspectos que de ser bien aplicados crean los valores éticos, morales, sociales y espirituales que requiere una sana sociedad.

El primero la ACEPTACIÓN. Toda persona, debe sentirse y saber que es aceptada por un entorno familiar, esto fortalecerá en ella vínculos y nexos de convivencia, los cuales serán reproducidos en nuestra sociedad a través de la tolerancia y el sentido común.

El segundo IDENTIDAD. El ser humano requiere de una identidad que lo ayude a definir su origen, su condición y su propósito, todo esto se logra únicamente en un contexto familiar, y provee al individuo de estabilidad emocional y desarrollo intelectual, para mantenerse firme ante las distorsiones sociales.

El tercero SEGURIDAD. La familia debe brindar seguridad a sus miembros en todos los sentidos posibles: seguridad social, afectiva, económica, etcétera, de tal manera que sus miembros desarrollen seguridad en sí mismos, con capacidad de influenciar seguridad a otros.

Y en cuarto lugar PROPÓSITO. Las personas deben saber que existen con un propósito. Una persona sin propósito en la vida no aprecia su propia vida ni la de los demás, una persona con un propósito errado, puede distorsionar el propósito de otros, pero una persona que conoce su verdadero propósito, influenciara a otros para que logren conseguir sus respectivos propósitos originales.

Si quieres ver cambios en el mundo, comienza por cambiar tu mundo.