La guagua va en reversa: del 350 al diálogo

Juan Castro
Analista venezolano
Especial para El Globo

Con el anuncio de una nueva ronda de negociaciones y diálogo entre la oposición y el gobierno venezolanos, queda claro que para ambos sectores la ruta a seguir con miras a encontrar soluciones a los grandes problemas nacionales es el consenso.

Si el anterior aserto es verdadero, que alguien le explique al país y al mundo ¡en qué estaban pensando los políticos aventureros e irresponsables! cuando llamaron a la población a lanzarse a las calles porque según «estábamos en 350», aludiendo con ello a que ya toda posibilidad institucional, política, consensuada y civilizada de abordar los problemas del país se había agotado, y solo restaba el forcejeo social para obligar a la cúpula gobernante a retomar sin más la letra constitucional o en su defecto abandonar el poder.

Aquel llamado al 350, que evocaba el haber arribado a alguna parte (como si el supuesto de hecho que contempla esa norma constitucional pueda compararse con un destino) parecía el anuncio del inicio de acciones que tenían un solo y claro objetivo: el regreso al orden constitucional, sin más, de lo cual se deducía lógicamente que todo diálogo, negociación o acuerdo era cosa del pasado. Por eso, la decisión de acudir a las elecciones regionales nos pareció no solo una contradicción con la invocación del tan mentado artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sino una incoherencia a la luz de los sucesos acaecidos en los meses pasados, especialmente la muy lamentable muerte de jóvenes inocentes que fundamentalmente salieron a las calles a protestar por un país mejor, y que confiados en el «tino» político de su dirigencia, acudieron prestos al llamado para «materializar el 350».

Era muy difícil para cualquier analista comprender por qué si ya el primero de abril de los corrientes «estábamos en 350», la dirigencia opositora agrupada en la MUD tomaba acciones propias de escenarios distintos al 350.

Pues bien, hoy lo entendemos gracias a este nuevo anuncio de diálogo. En realidad nunca «estuvimos en 350», en realidad hemos sido testigos del accionar errático de una oposición que fundamentalmente ha velado por sus intereses partidarios y clientelares, y que sin duda ha utilizado ciertos slogans constitucionales para prender la braza cuyo fuego «obligaría» al gobierno a soltar las gobernaciones, logrando así tener su pedacito de situado constitucional, nunca despreciable en un país de las características que en recursos naturales exhibe Venezuela.

Ahora se comprende por qué la Asamblea Nacional no hizo jamás lo que debió, apenas inició su ciclo de sesiones en enero de 2016, a saber: emprender con ímpetu el desmontaje institucional y legal del andamiaje chavista, lo cual pasaba por haber destituido adecuada y constitucionalmente a los magistrados exprés del TSJ, y en consecuencia proceder a designar a los magistrados que habrían de sustituirlos cumpliendo con las exigencias constitucionales establecidas en el artículo 265 constitucional, y no haber procedido de forma improvisada e irresponsable a la reciente designación de magistrados al TSJ, plagada igualmente de ilegalidad e inconstitucionalidad, habida cuenta de que la remoción de los magistrados exprés también se hizo sin observar el procedimiento establecido para ello en la constitución. Se entiende también por qué la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, no ha hecho lo propio con los demás órganos de administración de justicia que están bajo su égida, cómo los Tribunales que conforman la Jurisdicción Disciplinaria Judicial, cuyos titulares, exdiputados chavistas, tienen más de un año con su periodo vencido y siguen en sus estrados cargándose a todos los jueces titulares “incómodos”, gracias a la ñapa que mediante sentencia les concediera la Sala Constitucional del TSJ; al igual que sucede con los rectores del CNE, los cuales están aún en sus cargos a pesar del vencimiento del periodo constitucional a causa de una Asamblea Nacional en la que algunos de sus integrantes tuvieron la desvergüenza de haber incumplido con el quórum necesario en la sesión destinada a nombrar nuevos rectores.

¿Qué puede explicar esta conducta errática, contradictoria, incoherente e irresponsable de la dirigencia opositora?

Pues seguramente muchas son las razones. Una puede ser sin duda la existencia de algunos diputados/dirigentes de partidos muy anclados en la política adeco-copeyana-chavo-madurista, formada en el muñequeo “cogollocrático” cupular y que solo actúa para satisfacer sus fauces clientelares. Otra quizá sea el que hay diputados más jóvenes, con muchas ganas, pero con realmente poca experiencia política, que se han dejado absorber por las estructuras de poder y han sido manipulados por estos viejos zorros de la política nacional, y finalmente hay que tener en cuenta que lamentablemente existen los consabidos oportunistas, ubicables en todo el espectro político pero que, al final, con su deleznable conducta condujeron al país a una tristísima realidad: haber mandado a morir a muchachos que estando fuera de los tableros políticos, simplemente protestaban por tener un país decente y de verdaderas oportunidades, dejando enlutadas a familias enteras.

¿La negociación, ahora iniciada muy convenientemente a puertas cerradas, podrá enmendar el error de haber acabado con el potencial humano que estaba destinado a encaminar a nuestro país por el sendero de la modernidad? ¿Podrá esta ronda de diálogo devolverle la esperanza y la confianza a toda una sociedad engañada, así como a todos esos padres que perdieron a sus hijos? No lo sabemos. De lo que sí no hay duda es que no hay negociación, ni dirigente político, que pueda resarcir los daños causados a la sociedad venezolana por esta pléyade de oportunistas que traicionándose a sí mismos, al pueblo que los eligió y, ocultando sus verdaderas intenciones tras los escudos de madera de los muchachos de la resistencia, han permitido que esta banda de narcoterroristas se adueñe del país, confiscando el futuro de las generaciones por venir. Vale aquí decir: “tanto nadar para morir en la orilla”.

 

Un comentario en “La guagua va en reversa: del 350 al diálogo

  • el 27 septiembre, 2017 a las 6:37 pm
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