La politóloga Gloria Álvarez: “Las grietas internas han hecho de Podemos una vergüenza”

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Entrevista realizada por Adrián Marina Bralo, y publicada en el portal ABC de España a una férrea defensora del pensamiento liberal más auténtico, Gloria Álvarez.

Politóloga que saltó a la fama hace cinco años por un discurso contra los populismos que se hizo viral. Ahora publica “Cómo hablar con un conservador” (Deusto), un ensayo en el que intenta descifrar la manera de “detectar a un lobo conservador disfrazado de oveja liberal” y defiende ideas como la venta voluntaria de órganos y el fin del Estado del bienestar. De España, afirma que Ciudadanos no es un partido liberal y que Podemos se ha convertido en una “vergüenza”.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre un liberal y un conservador?

El conservador va a poner la tradición por encima de la innovación o los cambios que vengan, mientras que el liberal va a estar más abierto a ellos. Los conservadores fueron reacios a la revolución científica y la industrial, la ilustración, los movimientos feministas, la abolición de la esclavitud, la separación Iglesia-Estado… Los liberales vieron estos cambios como algo positivo. Otra de las diferencias se da a la hora de gobernar. Mucha derecha conservadora se postula a las elecciones políticas con ideas ultraliberales pero luego gobiernan como una socialdemocracia más “light”.

La llaman “marxista cultural”. ¿Es por hacer esa diferenciación?

¡Claro! Eres una “liberprogre”, una “marxista cultural”, una comunista disfrazada… Pues muy bien. Mucha suerte encontrando marxistas como yo que defienden el capitalismo a rajatabla, la separación absoluta de la economía y la educación del Estado, mucha suerte encontrando marxistas que arriesgan el pellejo yéndose a Caracas, como hice yo, a denunciar las atrocidades del siglo XXI. A ver, encuentren otros marxistas como yo, porque yo no me he encontrado ninguno.

¿Por qué para usted el monstruo es el corportativismo mercantilista y no el neoliberalismo capitalista?

El corporativismo mercantilista lo crea el Estado otorgando privilegios oligárquicos a un sector de la población que se enriquece absurdamente porque están blindados del mercado internacional. Hablo por ejemplo de Monsanto: todo el mundo se queja de sus transgénicos, pero resulta que está tan subsidiada por EE.UU. que produce maíz en exceso. Luego se utiliza para alimentar animales que no comen maíz, como vacas, cerdos y peces a los que les salen tumores y tienen obesidad mórbida o arterias bloqueadas. Al comértelos tú a ellos desarrollas cáncer, diabetes, anemia, desnutrición, paros cardiacos… ¿Cuál es la solución del gobierno? ¿Se van a la raíz del problema? No, la solución es “Obamacare”, un sistema de salud para cuidar a todos esos enfermos. La solución del Estado siempre es más Estado.

En Europa está muy arragaido el Estado de bienestar y el intervencionismo. ¿El discurso liberal puede tener éxito aquí?

Juan Ramón Rallo, María Blanco, Diego Sánchez de la Cruz, Huerta de Soto o Bastos Boubeta son grandes exponentes del liberalismo de verdad aquí en España y hoy tienen más audiencia de la que hubiesen tenido hace 20 años. La gente está harta de los partidos tradicionales, también de la derecha corrupta —el caso del PP, por ejemplo, que potenció el nacimiento de Ciudadanos y ahora de Vox, y el de Podemos en su momento—. ¿Por qué? Hasta en IU se alegraron de que el PP subiera los impuestos más de lo que ellos imaginaban. Los liberales de verdad tenemos la oportunidad de presentar una nueva alternativa lejos del conservadurismo, dónde siempre se nos pone.

En España se ve a Ciudadanos como el partido liberal y al PP como el conservador. ¿Cree que es así?

No. Una cosa es que los partidos de derecha usen ideas liberales de cara a la campaña y otra es cómo gobiernen. No hemos visto que Cs proponga abolir el salario mínimo o hacer una reingeniería del Estado benefactor. El único partido que me atrevería a decir que si gobernase no traicionaría sus principios es el P-Lib, el Partido Libertario de España. El problema es que tenemos que competir con tipos populistas que andan regalando bolsas de comida y prometiendo subsidios mientras defendemos que el Gobierno no está para ser Santa Claus y te tienes que encargar por ti mismo. En una cultura donde se lleva el “dame, dame” es muy difícil que estas ideas permeen.

¿Y por qué cree que ser de centro es mediocre, como dice en su libro?

Lo es para mí, pero citando a Margaret Thatcher, que decía que el centro es como la indefinición por excelencia. ¿Qué es ser el centro? ¿Centro de qué? ¿Dónde te posicionas con cada decisión? Los gobiernos de centro casi siempre son solo gobiernos de transición en los que no se ven los cambios radicales que la sociedad necesita.

Se hizo conocida por un discurso contra el populismo de Podemos hace cinco años. ¿Cómo valora la situación actual de esa formación?

No era un discurso contra Podemos, sino contra el populismo en general propagado por el socialismo del siglo XXI, del cual Podemos es partícipe. Creo que el discurso se hizo viral porque todo el mundo se lo adueñó y lo relacionó con Lula, Chávez, Castro o Podemos. El discurso era una propuesta para desmantelar las mentiras del socialismo del siglo XXI usando la tecnología. ¿Qué ha pasado con Podemos? Lo mismo que pasa con todos los comunistas caviar. Una vez que llega al poder con el discurso de la casta y diciendo “no me voy a ir de mi barrio”, va y se compra un chalé de la casta. Son como los cerdos de Orwell en «Rebelión en la granja». Se ponen reglas, pero cuando los cerdos empiezan a vivir mejor, cambian las reglas para ellos y todos los demás que se jodan. Además se les ha ido todo el mundo. Esos resquebrajones internos han hecho que Podemos sea una vergüenza. Fuente: ABC España.

Foto: cortesía.