La televisión y los niños

Lic.  Dorian Caro / El Globo News /

DORAL FL.- Es natural que las personas tengan que dedicarse a trabajar cada día para satisfacer sus necesidades y mantener un nivel de vida mínimamente digno. Esto impone una obligada ausencia del hogar durante muchas horas. Una consecuencia de esta situación es que los hijos deben ser cuidados por otros adultos, generalmente parientes, como abuelos, primos, tíos o personas de apoyo y servicio doméstico.

Así, los niños se crían apoyados en los valores de sus cuidadores y no de los padres, quienes tienen la responsabilidad y el deseo de enseñar a sus hijos lo que consideran adecuado en su formación.

A veces esa “formación” proviene de donde menos los padres desean, como por ejemplo de la televisión. La televisión se ha convertido en la actividad de distracción más importante en la vida de los niños. Este aparato pasa a ser hasta adictivo para la mayoría de los infantes. Sin el televisor sienten que tienen una pérdida muy importante. De hecho, para muchos padres es un objeto para chantajear a sus hijos para que hagan lo que ellos desean. Es por eso que la amenaza “No te voy a dejar ver televisión”, pasa a ser el “coco” de los niños de esta era moderna.

Ver televisión es mucho más que una diversión. A través de ella, los niños aprenden valores, hábitos, reglas y costumbres de socialización, algunas globales y otras locales. La TV hispanoamericana, por ejemplo, es rica en programas de humor y en series juveniles que muestran los modos de relación que son habituales o que están de moda en las regiones.

Este aprendizaje puede ser tan favorable o desfavorable como lo sea la programación, por lo que se hace necesario que los padres o cuidadores supervisen los programas que sus hijos ven.

Con frecuencia, algunos padres ven telenovelas frente a sus hijos, en lo que es cada vez más común en muchos hogares. Sorprende que tantos progenitores no vean en esto nada malo. Sin embargo, sabemos que en las tramas de las telenovelas existen mensajes fuertes, altamente emotivos o complicados, no adecuados para los infantes.

Gráfica cortesía

Viendo estos programas, ellos aprenden aó gritar, a dramatizar, a amenazar, etc. También es normal para muchos padres, comprar películas y permitir que sus hijos las vean, sin analizar el nivel de profundidad o de crudeza de esas películas. Se les escapa que los niños son muy fáciles de impresionar, especialmente a través de las imágenes. Además, para ellos, lo que ven y oyen puede ser considerado como real, pues muchas veces, dependiendo de su madurez cognitiva y emocional, puede dificultárseles entender lo real de lo irreal. Además, en la mayoría de las películas, son comunes las escenas de sexo y violencia, muchas de las cuales ellos querrán imitar.

¿QUÉ HACER ANTE ESTAS SITUACIONES?

  1. Una de las soluciones sugeridas para muchos padres es comprar películas didácticas para sus hijos. No importa que algunas veces se las repitan, puesto que los más pequeños las disfrutan igual cada vez que vuelven a verlas, como si fuera la primera vez.
  2. También es recomendable programar los canales adecuados para ellos, así como bloquear los canales inapropiados. A veces es posible que ellos tengan su propio aparato de TV, lo que les permite ver sus programas favoritos, mientras los padres disfrutan de programación para adultos.

Criar a los hijos no es tarea fácil, menos cuando por razones laborales no se puede estar con ellos todo el tiempo. Por eso es necesario estar atentos y orientar a las personas que se encargarán de cuidar a los niños para que, en el caso de la televisión, vigilen y velen por una programación sana que los eduque y les enseñe valores adecuados.

Gráfica cortesía: Distracción favorita para los niños

Foto: Fuente externa