“Metamorfosis política”

Pedro Mena

Lo bueno de la política es que mientras mas cerca estas de lograr la victoria, más interesante y dinámica se torna a su alrededor, de manera que se producen hechos y acontecimientos importantes cada segundo, muchos de ellos sorpresivos e inesperados.

Se consolidan posiciones tradicionales, se comienza en el campo de las definiciones a ser más claro y transparente y definitivamente se caen las “caretas” de los oportunismos de turno. Se inicia la llamada “metamorfosis” de los cambios políticos, los cuales no solo afecta el ambiente, sino también directamente algunas personas en su propio modo particular de actuar. El psicoanálisis pasa ser una herramienta de trabajo rutinario, para poder interpretarlos, como también la andragogía, “cada día se aprende algo nuevo”, y sinergia “la sumatoria del esfuerzo de cada uno es el logro de la meta trazada”.

Bueno lo importante es saber que toda transformación genera cambios profundos en las sociedades, en la familia y en las personas. Ejemplo sobran en este campo. Una joven mujer al dar nacimiento a su primer hijo sufre posteriormente de importantes cambios biológicos, físicos y psicológicos. El “dolor del parto”, símbolo tradicional de este hecho histórico de la naturaleza, es su primera experiencia, que la transforma y la acerca a una realidad nueva en su vida como ser humano.

Luego la primera amamantada de su bebe, la hace mas sublime y proclive a lograr la sobrevivencia, por encima de cualquier factor extraño, como medio de protección permanente y cuidadoso del recién nacido. A partir de esta toma de conciencia se generan en cadenas reacciones positivas, que concluyen con el lógico desarrollo de la criatura en un niño, luego joven adolescente, y finalmente adulto, siempre bajo el amparo y protección de la madre amorosa y orgullosa.

En este breve ejemplo, quiero graficar lo que significa la política universal, como un hecho dialectico, histórico, pero profundamente natural, ya que la presencia del hombre en este proceso, la “humaniza” y lo hace susceptibles a la influencia de elementos sensitivos, emocionales, psicológicos y personales.

La “metamorfosis en la política” no es nada especial o sobrenatural, la condición humana la hace muy sensible al fenómeno real de su desarrollo en el marco de la sociedad actual. Los cambios muchas veces son más rápidos en la conducta humana, cuando alguien que ayer no era nadie, me refiero en la vida política, porque no tenía un destino labrado, de la noche a la mañana cambia sus actitudes, por sentirse cercano por determinadas relaciones grupales o personales, muy dadas al amiguismo y a la solidaridad inmediata, vinculadas a una fuerza de poder, y allí se inicia el “viacrucis” para algunos y el camino de la felicidad para otros. El conflicto natural de la vida.

Quienes crecimos en otra generación, en circunstancia histórica y sociales distintas a la actual, bajo la acción de la  formación ideológica, la experiencia directa en las confrontaciones y discusiones sobre ideas y proyectos políticos, combinándola con la presencia activa en los conflictos sociales de la vida diaria, a tener experiencia en la dirección y liderazgo social,  aprendiendo a convivir, a pesar de los antagonismos ideológicos, a ser tolerantes y respetuosos de las ideas de los demás, y a tratar de ser honestos consigo mismo, en los términos de combinar la teoría con la praxis, para ser consecuente la predica con el ejemplo. 

También tenemos como convicción  la necesaria “ quema de etapas” en nuestra formación, aprendizaje, y enseñanzas no solo bajo los textos y libros, sino de la mano directa de hombres sabios, políticos honestos y comprometidos con las causas sociales de los más necesitados, y líderes reales, no de pacotillas y mediáticos, que marcaron profundamente nuestras vidas para comprometernos eternamente en esta lides, por convicción y no  por ambición , a luchar contra la injusticia, por la paz, el amor y la conquista de una sociedad pluralista, amplia y respetuosa de la libertad de expresión, del pensamiento, y de la libre empresa.

Quienes así fuimos formados, nos motiva esos principios éticos, morales, y religiosos, como católicos, los cuales nos hacen impermeables a la codicia, la envidia, ambición desmedida, al disfrute sensual del poder para vanagloria personal e individual. Practicamos el apostolado político y social con sentido universal de la vida.

Quienes buscan en la política figurar o llegar al poder, bajo cualquier escusa social que exista, solo para exhibirse como un trofeo, la harán un flaco servicio a la humanidad, o al país donde desarrollen sus actividades, porque solo serán fatuos exhibicionistas de la vanidad y miseria humana, destrozando las justas aspiraciones, y deseos de cambios de las mayorías sociales en su debida oportunidad.

Tienen que estar atentos a los síntomas clásicos de la metarmofosis para evitar caer en ese maquiavélico juego personal. El exhibicionismo y protagonismo permanente en las redes, para opinar sobre cualquier tema, así hagan el ridículo, pero no duran 24 horas sin hacerlos, y siempre imponiendo sus propios criterios y atacando a los demás por equivocados. Usan opiniones sesgadas de amigos y familiares para que los honren en sus “gloriosas luchas”.

Usan el lenguaje más agresivo y extremista, a veces con vulgaridades, para tratar de influir porque son más “vergatarios” que los demás. No son capaces de escribir dos párrafos coherentes sobre un tema especifico de actualidad nacional o internacional, usan los textos de otros y lo colocan como de ellos, y además su practica es denigrar, chismear y criticar en las sombras hasta su mejor supuesto amigo. Usan la “pantalla” como arma de promoción mediatica, pero en forma superficial convirtiendo temas importantes en temas banales, por su ignorancia y falta de formación política.

El mejor antídoto para evitar esta enfermedad de la “metamorfosis política”, es ser autentico consecuente con sus ideales y principios políticos, honesto intelectual, practicar el apostolado social de servirle con sinceridad a las causas nobles, ser fiel y consecuente amigo por encima de las tentaciones humanas, y sobre todo practicar la tolerancia y el respeto a la opinión ajena y tener opinión propia, que los coloque en la mira de ser una persona confiable y creíble. No hay capital en la tierra que pueda comprar estas nobles virtudes.

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