Miami, la Ciudad Mágica

Por Alfredo González Amaré / El Globo News /

La fama universal de Miami se deriva no solo del generoso clima soleado del que disfruta sino de la feliz circunstancia de que la “Ciudad Mágica” es la puerta de entrada a América Latina para importadores y exportadores, tiene una economía diversificada y dinámica, y está en medio de un auge inmobiliario y de construcción impresionante. También se le conoce por ser un centro financiero, turístico, deportivo, y artístico de primer orden.

Recientemente, y para su buena fortuna, Miami está descollando como uno de los polos de desarrollo de la tecnología de la información más importantes del mundo, en franca competencia con las zonas tecnológicas tradicionales de California, Texas, New York, y New Jersey.

En efecto, Miami está atrayendo hacia sus límites a emprendedores y talentos con la capacidad de crear nuevos centros de innovación tecnológica y hasta de transformar la economía local. Y es que Miami está ocupando un lugar prioritario en la mente de muchos visionarios de la fascinación tecnológica.

La masiva migración generada por la Pandemia ha contribuido a que un impresionante número de personas haya escogido a Miami como su refugio inmediato. La gestión audaz del Alcalde de Miami, Francis Suarez, en promocionar a la ciudad como un centro tecnológico de calidad, ha surtido efecto en los planes de importantes grupos tecnológicos trasnacionales. Es así como colosos de la tecnología como Microsoft, Apple, Blocktower Capital, CI Financial, Flora Growth, Red 6, Atom Finance, Moore Capital Management, Spotify, Uber, Wix, y Transunion, entre otros, han emigrado a Miami.

Alrededor de cada una de estas empresas se están desarrollando múltiples empresas auxiliares pequeñas y medianas que están generando nuevas fuentes de trabajo local. En síntesis, Miami se ha convertido en los últimos años en una referencia mundial por su liderazgo en las finanzas, la logística, el turismo, la educación, la salud, el entretenimiento, las artes, los deportes, y ahora, felizmente, la tecnología.