¡Ojo con lo que comes en verano!

Elglobonews.com –

El verano es el momento perfecto para organizar una comida al aire libre. Las altas temperaturas y más tiempo disponible invitan, más que en ningún otro momento, a hacer escapadas al campo, excursiones a la playa o la piscina, barbacoas, etc. Si has decidido hacer un picnic, debes extremar las precauciones de higiene y elaboración y conservación de esos productos con el objetivo de evitar una toxiinfección alimentaria, más comunes en la estación estival.

Por, supuesto, no hay ningún alimento prohibido para incluir en la fiambrera «si se respetan las condiciones básicas de elaboración, transporte y mantenimiento de los alimentos hasta el momento del consumo», afirma la doctora Ana Isabel Vitas Pemán, profesora titular de Microbiología de la Universidad de Navarra.

«El problema es que no siempre se siguen estas indicaciones y las altas temperaturas que se registran en verano favorecen la multiplicación de los microorganismos. Estos están presentes, en mayor o menor medida, en los alimentos crudos, pero también pueden aparecer en los productos cocinados tras cometer errores en la elaboración y manipulación (temperaturas de cocción insuficientes, contaminaciones cruzadas, etc.)», añade la experta.

LOS PATÓGENOS DEL VERANO

Una toxiinfección alimentaria es aquella «enfermedad causada por la ingesta de alimentos contaminados con agentes biológicos (bacterias, mohos, virus y parásitos) o sus toxinas.

Tanto en Europa como en España, la principal enfermedad de transmisión alimentaria es la campilobacteriosis (asociada al consumo de carne de pollo), seguida de la salmonelosis (por huevo y derivados, aunque la Salmonella también puede estar presente en productos cárnicos y vegetales) y las toxiinfecciones causadas por cepas de E. coli patógenas, como el E. coli enterohemorrágico(presente en carnes de vacuno y cerdo)», explica Vitas. Estas enfermedades aumentan durante esta época debido al mayor consumo de este tipo de alimentos en picnics y barbacoas, el calor y los errores en la manipulación y mantenimiento.

Sin embargo, si se elaboran y trasladan los alimentos de forma adecuada no tiene que haber ningún problema para la salud. Incluso con aquellos productos que pueden entrañar más peligros por la rápida proliferación de microorganismos en poco tiempo. «Por ejemplo, la tortilla de patata debería estar bien cuajada. Así nos aseguramos que se alcanza los 70ºC el centro del producto, con la consiguiente destrucción de los microorganismos. En su defecto, también se puede utilizar huevo líquido pasteurizado, que está libre de microorganismos patógenos, sugiere la especialista. (Artículo de El Mundo)

«Otro caso es la ensaladilla rusa. Lo ideal sería emplear una mayonesa comercialen lugar de una casera, porque así nos aseguramos de que el pH del alimento es lo suficientemente ácido como para que los microorganismos no se encuentren en una situación óptima para multiplicarse», propone.

Además es importante mantener la cadena de frío en aquellos alimentos que contienen en su elaboración huevo crudo (mayonesas y salsas, etc.). «Si se conservan a temperatura ambiente y entre los microorganismos hay algún patógeno, se podrían alcanzar altas concentraciones del mismo en pocas horas, con el consiguiente riesgo para la salud», cuenta Vitas.

¿QUÉ DEBO TENER EN CUENTA?

Para evitar estas dolencias, la doctora Ana Isabel Vitas propone una serie de medidas y consejos útiles que te ayudarán a llevar los alimentos de forma segura:

ELABORACIÓN. Es importante que la confección de los platos del menú del picnic sea higiénicamente correcta: empleo de agua potable, cocción completa de platos calientes (70ºC en el centro del producto) y lavado adecuado de frutas, verduras y hortalizas que se vayan a consumir en crudo. Normalmente si son comerciales y envasadas ya han sido higienizadas. También hay que lavarse las manos frecuentemente con jabón y agua limpia (especialmente después de tocar alimentos crudos) y secarlas preferiblemente con papel de un solo.

CONSERVACIÓN. Para envasar los alimentos se deben emplear recipientes limpios y con tapa, evitando así el acceso a insectos u otros vectores portadores de microorganismos patógenos, además evita posibles derrames de jugos procedentes de alimentos crudos.

Especial cuidado requieren las posibilidades de contaminaciones cruzadas que se pueden dar en el momento del envasado y transporte: no sirve de nada realizar una correcta elaboración del plato si después lo recontaminamos con microorganismos mediante el uso de utensilios que han estado en contacto con alimentos crudos, uso de trapos sucios para secar los envases, la falta de higiene en las manos o guantes, etc.

TRANSPORTE Y MANTENIMIENTO. Los alimentos se deben conservar hasta el momento de ingerirlos a temperaturas seguras en las que no se produce la multiplicación de los microorganismos o lo hacen muy lentamente: en refrigeración (0-8ºC) o en caliente (>65ºC).

Por tanto, lo ideal es emplear neveras portátiles -mejor con acumuladores de frío que cubitos de hielo- o termos que aseguren estas condiciones. Para mantener adecuadamente la cadena de frío lo recomendable es guardar los alimentos en la nevera portátil justo antes de salir de casa, utilizar acumuladores de frío, colocar la nevera a la sombra y evitar las aperturas innecesarias para que no se produzcan pérdidas de temperatura. (Artículo de El Mundo)

ALGUNAS RESTRICCIONES. Es preferible evitar alimentos crudos o platos elaborados con ingredientes crudos, especialmente si va a pasar mucho tiempo entre el envasado y el consumo.

También se desaconseja totalmente transportar alimentos crudos o cocinados a temperatura ambiente, excepto si así lo indica el fabricante, como es el caso de las conservas. Solo hay que recordar que los microorganismos necesitan nutrientes, calor y tiempo para multiplicarse, un tiempo que se acorta cuanto más alta es la temperatura al aire libre.