Padre Alejandro López, desde Boston: “La nobleza del venezolano se reconoce por su generosidad”

Aida Salazar-

el Globo News/

En diversas funciones y actividades destacan venezolanos en los Estados Unidos, esta vez les presentamos al Padre Alejandro López, quien reside en Boston, Massachusetts, donde es muy apreciado por las comunidades hispanas y de otras nacionalidades, así como por la legión de  seguidores de la Iglesia Católica.

El sacerdote es Párroco de la Iglesia San Benito (stbenedictps.org), y presidente de la Asociación Católica de Directores del Ministerio Hispano de la Región Episcopal 1, que comprenden las 11 diócesis del noreste de Estados Unidos.

Nació en Caracas. Sus padres eran de Río Caribe, en el estado Sucre, desde donde se trasladaron a la ciudad capital. El padre López habla también inglés e italiano. En declaraciones para El Globo News se refirió al: PROGRAMA DE AYUDA HUMANITARIA PARA VENEZUELA.

“Ante todo, un saludo fraterno y al estilo venezolano, con un abrazo ‘apretado’. Respecto a la recaudación de ayuda humanitaria para Venezuela, tanto la de Boston en general, como la de la parroquia, han sido estupendas. “Dios se ha desbordado en generosidad”, ciertamente. Tenemos programada la bendición una vez que empaquemos toda la ayuda”, expresó el sacerdote.

Continúa el Padre López: “Recibimos una ayuda humanitaria grande, justo antes de la pandemia. Mal que bien pudimos colectar toda la ayuda en el ático de la parroquia. En eso vino la pandemia y hemos podido enviar solamente un 10% de esa ayuda durante la misma. Es ahora, gracias a Dios, que vamos a poder enviar el gran contingente de ayuda que recibimos. Quiero destacar el inmenso y tesonero trabajo de todos los miembros de la Asociación Venezolana Virgen de Coromoto”.

“Ha sido titánico, aún en medio de la pandemia, organizando, empacando, haciendo posible que la ayuda humanitaria se materialice. Queremos también agradecer al donante anónimo que nos ha hecho llegar prácticamente todos los insumos médicos que estamos enviando, así como a todos los que económicamente han contribuido a este envío, que refleja el trabajo contenido a lo largo de la pandemia. Que Papá Dios multiplique en bendiciones abundantes a todos y que la Virgen de Coromoto siga intercediendo por nosotros y por la pronta liberación de Venezuela de todo vestigio de dictadura”.

 ¿Cómo fueron sus inicios en la región noreste de USA?

“Tengo en Estados Unidos 18 años. Llegué en mayo del 2003 para finalizar mis estudios de doctorado en teología práctica con el proyecto de volver a Venezuela en octubre del 2008. Desde que llegué a USA estuve ejerciendo mi ministerio sacerdotal dedicado a la formación teológica y pastoral de los agentes de evangelización en medio de la comunidad hispana y americana a través de RENEW International, con quien permanecí 14 años, viviendo en una parroquia de La Arquidiócesis de Newark, NJ”.

“En el 2007 se empezó un proyecto de trabajo pastoral en Boston y yo fui el encargado de llevar a cabo el proyecto con las comunidades no angloparlantes: hispanas, haitianas, portuguesa-brasileña, caboverdianos. Desde ese tiempo vengo vinculado a Boston. Cuando finalicé mis servicios pastorales con RENEW International, pedí permiso a mi Arquidiócesis de origen, Caracas, para ser trasladado a Boston, llegando de manera permanente en el 2017”.

“Cuando llegué a Boston venía con la simple idea de ser vicario parroquial y dedicarme a la formación catequética, bíblica y de los jóvenes, que son mis áreas teológicas de competencia. Sin embargo, una cosa es lo que uno planifica y otra cosa lo que Dios dispone”.

“Al momento estoy encargado de la ejecución y seguimiento del V Encuentro de la Pastoral Hispana, de sus líneas de acción y de la formación permanente de los líderes hispanos en la arquidiócesis. Además, soy párroco de San Benito (stbenedictps.org) y presidente de la Asociación Católica de Directores del Ministerio Hispano de la Región Episcopal 1, que comprenden las 11 diócesis del noreste de USA”.

Padre, usted es el fundador de la Asociación Venezolana Virgen de Coromoto ¿Cuál es la labor que desempeña esta asociación?

“Los fundadores son los miembros de la Familia Centeno, especialmente el motor principal de la familia, Aleida Centeno que, junto con sus hermanas han hecho posible lo que tenemos actualmente. La AVVC se funda mucho antes de yo empezar a trabajar en Boston como sacerdote (que como dije arriba fue en el 2007). Por lo que solamente estoy recogiendo los frutos que laicos comprometidos y convencidos de su rol de agentes de transformación iniciaron y llevaron adelante. Hago reconocimiento acá del acompañamiento que por años esta familia ha tenido de Monseñor Diego Padrón, arzobispo emérito de Cumaná y del Padre Marcelino D’Artenay”.

“En la actualidad, el liderazgo de la AVVC recae en laicos. Mi labor es solamente la de acompañarlos y servir de director espiritual. Por eso, honor a quien honor merece y en este caso es a los laicos que llevan adelante la misión de la AVVC”.

¿Cuál es su llamado a la comunidad venezolana que reside en USA para que se haga eco de esta campaña de ayuda humanitaria?

“La nobleza del venezolano se reconoce por su generosidad. Por lo que apelo a esa nobleza en estos momentos agudizados en esta crisis permanente que vive el país. Pongamos nuestras diferencias políticas a un lado y unámonos por esta causa. Los principales beneficiados de esta ayuda serán, sin duda, los menos favorecidos de nuestra sociedad, como fue la intención de la Virgen María de Coromoto, cuando se apareció a los indios cospes. En la unión está la fuerza y la muestra fehaciente de nuestra nobleza”.

No podemos dejar pasar un acontecimiento importante para todos los venezolanos, dentro y fuera del país, como lo es la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández. ¿Cuál es su mensaje al pueblo de Venezuela?

“Es providencial y un ‘verdadero milagro’ que la Beatificación haya ocurrido durante este duro tiempo de la pandemia. Es un claro mensaje para indicarnos que, en medio de la lucha, de la tristeza, de la incertidumbre, del caos que vive el país, Papá Dios nunca nos deja solos y nos da esperanza en medio de la fatiga”. 

“Como anécdota, mi tío abuelo, Dr. Pedro Fígallo Gómez, fue el compañero de pupitre del Dr. JGHC, cuando ambos estudiaban medicina. De allí viene nuestra relación con el nuevo beato. Mi papá fue médico también. Y yo serví como vicepostulador de la causa de 1996-2000. Por lo que mi corazón hoy está lleno de alegría y gratitud al Dios de la vida, que nos da aliento y esperanza”.

¿Qué mensaje les envía a sus hermanos venezolanos en estos tiempos difíciles agravados por la pandemia?

“Cuidarnos todos, sin importar nuestras afinidades o diferencias políticas. La vida humana es un don precioso que todos tenemos que cuidar y vivir a plenitud”.