Perú recibe al papa Francisco entre gritos de algarabía y llanto

El Globo News

Diario el Correo, Lima.- En medio de una calurosa y ferviente bienvenida, el Sumo Pontífice se dirigió a fieles que se ubicaban en los exteriores de la delegación vaticana y les pidió que lo acompañen en el rezo del Ave María. La multitud -que llegó al lugar desde tempranas horas de la mañana- permanecieron entre lágrimas y con los brazos levantados hasta que el Santo Padre ingresó a la Nunciatura Apostólica, donde pernoctará durante su estancia en el país.

“Los bendiga Dios todopoderoso y el Espíritu Santo. Recen por mí, no se olviden”, resaltó Francisco con una fresca sonrisa, acompañado de otras autoridades eclesiásticas, entre ellas, el cardenal Juan Luis Cipriani.

Para la sorpresa de muchos de los asistentes, el Papa Francisco arribó al país una hora antes de lo contemplado en el programa de su visita oficial a Perú.

El Pontífice se embarcó desde la ciudad chilena de Iquique en el vuelo A321 de Latam, llegando al promediar las 4:35 de la tarde, tras poco más de dos horas en el aire.

A los minutos de que su avión -que fue resguardado por naves de la Fuerza Aérea del Perú- aterrizara en el Grupo Aéreo N° 8, en el Callao, el director general de Protocolo y Ceremonial del Estado, embajador Juan Carlos Gamarra, junto con el nuncio apostólico, monseñor Nicola Girasoli, fueron al encuentro de su Santidad, con el fin de invitarlo a descender de la nave.

El presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, y su esposa, Nancy Lange, le dieron la bienvenida al país y lo acompañaron en su recorrido por la alfombra roja instalada en el área, donde se entonó el himno nacional del Perú, así como el Aleluya, que estuvo a cargo de la orquesta sinfónica. La ceremonia de recibimiento al Papa culminó -tras unos 25 minutos- con los saludos a la premier Mercedes Aráoz, los miembros del gabinete ministerial, los presidentes del Congreso y el Poder Judicial; así como el agradecimiento a Alfonso Grados, coordinador de la visita del Sumo Pontífice en el Perú.

Desde ese lugar, Francisco se trasladó en un vehículo cerrado por la avenida Elmer Faucett en dirección a La Marina, recibiendo los saludos de los miles de limeños que se volcaron a las calles con el fin de ver al representante de Cristo en la tierra, luego de casi tres décadas de espera.

No obstante, el caos se apoderó de la zona por breves minutos, luego de que un grupo de personas burlara el cinturón de seguridad de la Policía Nacional del Perú y se acercara al automóvil que trasladaba al Papa hacia el distrito de Magdalena del Mar.