POR ENCIMA DEL MIEDO

Dr. Renny Yagosesky

Los seres humanos somos seres complejos y contradictorios, que tenemos a la vez deseos y miedos. Queremos avanzar, crecer, lograr, evolucionar, pero nos preocupa no saber, no poder, fallar y quedar mal ante nosotros y frente a quienes nos rodean. Y son muchos los fantasmas mentales que nos aterrorizan: la soledad, la vejez, la enfermedad, la pobreza, el anonimato, el abandono, el rechazo, el fracaso o el olvido.

El miedo tiene dos caras: es un amigo y también un enemigo. Un amigo, pues su intención de fondo, no es otra sino cuidarnos para evitarnos peligros y daños. Es la voz que dice “cuidado”, “no lo hagas”, “puedes salir lastimado(a). Y es un enemigo, porque insiste en aparecer cuando no lo hemos llamado y es, además, intrusivo y persistente.

El miedo está relacionado con ideas de futuro amenazante, con pesimismo, con negatividad. Y cuando esa negatividad se hace recurrente, nuestro cerebro comienza a cambiar y nos vamos haciendo más sensibles, más reactivos, menos confiados y menos equilibrados. Entonces nuestro sistema se altera más veces, más rápidamente y con mayor intensidad. A esto le llamamos ansiedad. Y si este esquema susceptible se empodera, se generaliza, perdemos el objeto que lo causa y experimentamos lo que se ha denominado angustia: ese miedo intenso y desajustado a casi toda cosa.

El miedo afecta la salud, las relaciones y la productividad. Limita nuestro arrojo, nos lleva a abandonar los caminos iniciados y nos hace desconfiados e inseguros en las relaciones personales.

No todos experimentan de manera idéntica los miedos. Para unos son visitantes pasajeros y manejables, mientras que, para otros, representan una pesadilla interminable

Me tocó enfrentar el miedo escénico muchas veces. Mi mente me vendía panoramas catastróficos cada vez que me imaginaba hablando en público. Y yo insistía en ignorar esas advertencias y seguía adelante, con la esperanza de vencer. Y pensaba que, si otros pudieron, yo también podría. Bien lo dijo William Shakespeare: “asume una virtud, aunque no la tengas, y muy pronto la tendrás.”

Por fortuna, nuestro cerebro aprende y puede cambiar a voluntad. Podemos retar la programación genética y también el aprendizaje social, y crear cambios solo porque así lo hemos elegido. Los requisitos, son quererlo y saber cómo hacerlo.

Vivir por encima del miedo, exige un gran deseo de superación, la observación de la mente para atajarla en sus juegos de negatividad, y un empeño decidido a buscar en cada situación o estímulo un lado positivo. Es necesario comprenderlo y retarlo, contar los dones, como sugería Og Mandino, recordar las propias cualidades y logros, pues tenemos la oscura tendencia a olvidar lo favorable y enfocarnos en lo desfavorable. Eso lo notó Albert Ellis, el gran terapeuta y afirmó que “algo dentro de nosotros se empeña en sabotearnos.”

De manera que es necesario mirarnos como deseamos ser, como sí ya hemos ganado la batalla. Debemos actuar de manera confiada y practicar una y otra vez ese modo de ser que buscamos incorporar y asumir como habitual. Es así como se arma un nuevo rompecabezas y se diseña un mejor destino. Solo así se limpian esas manchas subjetivas que tensan nuestros días.

La confianza, la esperanza, el optimismo, la alegría y la fe, son antídotos naturales contra el miedo. Aprender a quererse, a aceptarse y a valorarse, es una tarea obligada que deberían enseñarnos en el hogar y en la escuela. El resto, nos toca hacerlo como adultos conscientes y autoestimados.

Aprendamos a imaginarnos, viviendo un día nuevo, fresco y diferente, y tomemos la decisión que una vez tomó el gran líder político y espiritual de la India, Mahatma Gandhi, cuando declaró: “he decidido vivir sin miedo.”

TIPS

INTERNET Y CEREBRO

¿Se han puesto a pensar en cuántas horas pasan en Internet? la psicología está comenzando a tratar miles de casos de personas adictas a la red y se ha determinado que esta compulsión al internet genera daños cerebrales similares a los que causa la adicción a la cocaína la cocaína.

¿Sorprendidos? Según un estudio hecho en China, en el cual fueron escaneados los cerebros de 17 personas diagnosticadas con adicción a Internet, se observó que en sus cerebros había patrones de materia “blanca” anormal.

Y al comparar esos resultados con las imágenes cerebrales de otras 16 personas no adictas a Internet estas no presentaban esa materia anormal. Sin embargo, esos patrones de materia blanca anormal fueron encontrados por los científicos, en los cerebros de las personas adictas a la cocaína.

PANDEMIA Y GANANCIAS Debe saberse que no a todos les ha ido mal durante la pandemia. Si bien se ha dicho que el mundo retrocedió 25 años comercialmente., la empresa Zoom, el gigante de las video llamadas, tenía en enero un valor aproximado de 19 mil millones de dólares, y hoy por hoy vale un aproximado de 139 mil millones de dólares.

Zoom vale ahora en la bolsa de valores más que la petrolera Exxon, que tiene ingresos 100 veces mayores que Zoom. Asimismo, las empresas de Google, reportaron en un semestre, ganancias por unos 46 mil millones de dólares.

Casi un 60%. Y Amazon, el gigante de las ventas en línea, reportó un récord de ganancia de 6.3 mil millones de dólares y un incremento del 37% en ventas en apenas unos meses. Unos dirán que se debe a la suerte, otros a buenas estrategias y alguno culpará al buen karma.

MÁS TESTOSTERONA

Por mucho que pensemos en la igualdad de los sexos, la biología coloca algunas líneas que no son fáciles de cruzar. Ahora por obra de la Neurociencia, sabemos que una zona asociada con el sexo, el “área pre-óptica medial es casi tres veces mayor en el cerebro del hombre, y que su nivel de testosterona es de 6 a 20 veces mayor en los varones. Tal eso podría explicar muchos comportamientos, violentos, sexuales y territoriales.

CONSULTAS

Si no te sientes bien, si no estás logrando tus metas o tienes conflictos de pareja, familia o trabajo, que no has logrado resolver a pesar de los esfuerzos, es posible que requieras orientación y apoyo. De ser así, puedes escribirme al WhatsApp +584168065414

FRASE

“La oportunidad y la decisión deben ir juntos, pues de nada vale tener la oportunidad y no estar decido, o estar decidido y no tener la oportunidad”.
William James

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