¡Sin límites! Maduro y la santería cubana en el Palacio de Miraflores

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El periodista venezolano David Placer, explica cómo el chavismo ha adoptado casi como una política de Estado la santería cubana y la doctrina del gurú indio Sai Baba, derrochando mucho dinero en tales prácticas. Así lo reseña  El Comercio, diario peruano.

De la putrefacción política y moral de su gobierno también hay muestras. Una de ellas, quizá entre las más escabrosas, es la que trata el periodista venezolano David Placer en su nuevo libro El dictador y sus demonios, la secta de Nicolás Maduro que secuestró a Venezuela, que acaba de presentar en Estados Unidos.

Hace cuatro años usted publicó Los brujos de Chávez, en el que habla de la influencia de la santería cubana en el Palacio de Miraflores. ¿Cómo entronca esto con la devoción por la ‘filosofía’ del gurú indio Sai Baba que toca ahora?

“Es parte de este arroz con mango; esta mezcla indigesta del régimen de Maduro en todo: en la economía, en las políticas sociales y en sus creencias. Por un lado, la santería, que es una creencia religiosa que mezcla prácticas cristianas y animistas africanas y, por el otro, el ‘saibabismo’, que para unos es una corriente espiritual y para otros una mera secta”.

¿Es solo cosa de Maduro y de su esposa, o está expandida entre su entorno?

“Pensaba que era solo una corriente seguida por Maduro y Cilia Flores, pero he descubierto que el canciller Jorge Arreaza no solo es devoto sino que vivió en el ‘ashram’ (lugar de meditación) de Sai Baba en Puttaparti (India), donde yo estuve tres semanas para esta investigación. También viajaron allá Aristóbulo Istúriz, actual ministro de Educación, e Iris Varela, ministra del Servicio Penitenciario. Todos los devotos occidentales del ‘saibabismo’ son de clase media y alta, pues dejan allí grandes cantidades de dinero”.

¿Cuántas veces ha estado allá Nicolás Maduro?

“La organización del gurú me dijo que varias veces, pero solo hay pruebas de una ocasión, en el año 2005, cuando era presidente de la Asamblea Nacional. En esa oportunidad, cuando la oposición gana las elecciones y toma el control de la AN, fueron encontrados y destruidos allí fotografías, cuadros, velones y ofrendas al gurú indio, rituales de santería y del culto ‘saibabista’.

¿Ha sido el ‘saibabismo’ un trampolín para ascender en el gobierno?

“Absolutamente. No solo se trata de ministros sino de personajes que tuvieron un ascenso espectacular. Capaya Rodríguez, que era líder del movimiento ‘saibabista’ en Caracas, fue nombrada embajadora en Filipinas por Maduro. Y sus dos hijos, Faraón y Monarca, son secretarios del presidente. La traductora de los libros de Sai Baba al español, Arlette Meyer, también ocupó un alto cargo. Como esos, hay otros casos de beneficios indebidos”.

¿Está impregnado todo el entorno de Maduro por el ‘saibabismo’?

“Hay un ala del chavismo que lo ve con horror. En un audio, que se filtró, de Mario Silva (político y presentador de televisión adepto al régimen), él despotrica de “las cosas que le mete la mujer de Maduro en la cabeza, la conexión con la India y toda esta mierda”.

¿Dónde se ubica Diosdado Cabello, el temido número dos del régimen?

“Es un misterio. Cuando hablé con él a finales del año 2013, me dijo que no creía en nada de esto, que los supersticiosos eran otros, pero he recibido testimonios sólidos de que ha participado en rituales de santería y brujería en varios ministerios. Diría que no es de los convencidos, solo sigue la corriente”.

Hace poco un ex general chavista denunció que Maduro ha gastado hasta US$ 500.000 en santería. ¿Maneja usted esos montos?

“Justo durante la promoción de mi libro, el ex director de inteligencia, Hugo Carvajal, salió a decir que Maduro ordenó enviar medio millón de dólares en un avión de Pdvsa a La Habana para rituales de santería. No doy fe de montos similares, pero tengo el testimonio de una ex trabajadora de Miraflores que me explicó todo un sistema de auditoría presidencial para camuflar como material de papelería los gastos en velones, útiles de santería y animales para sacrificar, como chivos y gallinas”.

Habla usted de que Maduro tiene un brujo en Miami…

“Se llama Enrique Rodulfo. Es un militar que estuvo asignado a un puesto militar fronterizo. Hace muchos años vive en Miami, donde ahora está a todo lujo. Ha acompañado a Maduro a Rusia y su hijo llegó a vicecónsul en el Consulado de Miami. Era llamado con frecuencia a Caracas”.

¿Ya no?

“Un conocido de Rodulfo me dijo que algo había pasado entre ambos, que se han distanciado. Pero eso es normal en el círculo del poder, un chisme o un ‘chivatazo’ y te echan del entorno”.

—Convengamos en que la brujería y el poder tienen una larga relación en Venezuela…

“Así es. Desde los años 1950, todos menos uno (Rafael Caldera) han tenido cerca algún brujo o bruja, pero con el chavismo, y sobre todo con Maduro, se ha llevado la brujería a extremos insospechados. Es una práctica habitual entre presidentes que ha sido llevada prácticamente a política de Estado. Nunca antes había ocurrido”. El Nacional.