TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA DE CARACAS, EL MAS GRAVE PELIGRO PARA LA SALIDA ELECTORAL

Dr. Carlos Ramírez López/

Por sentencia de Sala Constitucional del 7 de agosto de 2013 el Tribunal Supremo de Justicia rechazó como inadmisible la demanda que interpuso Henrique Capriles contra los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral sobre las elecciones de abril de aquel año y hasta le impusieron una multa por haberse atrevido a cuestionar los resultados del CNE donde dieron ganador a Nicolás Maduro. Aquella decisión fue un desparpajo, un súper escandaloso robo contra la voluntad popular, ejecutado a la vista de todo el mundo por la acción combinada entre el CNE y el TSJ que estaban, y siguen estando bajo el mismo dominio de Nicolás Maduro Moros.

Ver la sentencia:

http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scon/agosto/1115-7813-2013-13-0565.HTML

EN LAS ELECCIONES DE 2015 SE REPITIÓ EL ABUSO

Aquel atropello a la voluntad popular fue repetido en el proceso para la elección de parlamentarios que se celebró en 2015. En este otro caso la Sala Electoral, sin importar que estaba en plenas vacaciones judiciales, en fecha 30 de diciembre de 2015 dictó la sentencia 260 anulando la elección de los diputados indígenas con lo cual buscaban eliminar la mayoría calificada que había obtenido la oposición, y para ratificar ese abuso seguidamente produjo otro fallo ordenando la desincorporación de esos parlamentarios. La Sala Constitucional emitió una seguidilla de sentencias reforzando ese atropello al punto que también produjeron la declaratoria de un “Estado de excepción” para que Maduro se juramentara, no ante la Asamblea Nacional como manda la constitución sino ante la directiva de ese tribunal. El episodio terminó con la tristemente célebre sentencia del “desacato” que anuló las funciones del Parlamento.

http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/selec/agosto/189587-108-1816-2016-X-2016-000007.HTML

INCLUSIVE UN CNE EQUILIBRADO DE NADA SERVIRÍA

La tragedia que se vive en Venezuela es de una profundidad tal que resulta de una candidez asombrosa el hecho de que se piense salir de eso mediante elecciones manteniendo no solo un CNE “equilibrado” como algunos sostienen aún cuando es obvio lo contrario, sino además ese cañón puesto en la cabeza del sistema democrático que es el ilegítimo TSJ, verdadero cancerbero (perro de tres cabezas que guarda la puerta de los infiernos) de la tiranía.

INSTAN AL PRESIDENTE JOE BIDEN A RECONOCER AL CNE

El tema venezolano sigue pesando en la política de Estados Unidos. Recientemente Gregory W. Meeks, influyente congresista del partido Demócrata, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja declaró que la designación de autoridades electorales “marca un paso importante para unas elecciones libres” y aún cuando en esas declaraciones el parlamentario muestra preocupación por las violaciones de derechos humanos cometidas por el gobierno de Maduro dice que es necesario que el gobierno de Biden “debe enviar señales claras a Caracas que reconozcan esos gestos positivos e incentiven un mayor avance hacia la democracia” por lo cual exigió reconocer al CNE salido de la ilegítima Asamblea Nacional madurista. Ver:

https://foreignaffairs.house.gov/2021/5/chairman-meeks-statement-on-venezuela-s-national-electoral-council

OTRAS EXPRESIONES QUE SIGUEN EL CAMINO QUE NO ES

El gobierno de Estados Unidos aún cuando sigue siendo nuestro más firme aliado en el propósito democratizador, no está inmune ante ese error de apreciación sobre la salida electoral para la crisis venezolana, recientemente el embajador James Story declaró que no es suficiente la designación del nuevo CNE para tener como libres y justas unas elecciones pues habría que levantar la inhabilitación a los partidos políticos de oposición, que debe terminarse con la represión y además cesar la represión y liberar a los presos políticos, pero nada dijo sobre el TSJ, obviamente no tiene visualizado ese decisivo obstáculo.

EL GOBIERNO INTERINO TAMPOCO UBICA EL PROBLEMA

Por su parte Juan Guaidó reclama la composición de un árbitro electoral imparcial, él ha dicho que “Solo un acuerdo, con el debido acompañamiento internacional, en pro de salir de esta tragedia y tener elecciones libres y justas para atender la emergencia humanitaria y tener justicia, es una solución real y van a ser acompañados por el Parlamento y la alternativa democrática”. Muy bien, pero cabe preguntarle ¿porqué no se incluye en ese planteamiento la disolución del aparato judicial del régimen que está allí intacto y listo para repetir los mega abusos antes comentados? ¿Qué pasa si se concede todo eso que pide Guaidó y luego ese TSJ echa por tierra los resultados de esas ansiadas elecciones supuestamente “libres y justas”?

ESE TSJ QUE CONTROLA MADURO ES LA MÁS GRAVE AMENAZA

Lo asombroso del caso es que el mundo político está centrado en reclamar elecciones libres básicamente refiriéndose a la composición del Consejo Nacional Electoral, pero olvida que el árbitro final que viene a ser el Tribunal Supremo de Justicia y todo su andamiaje judicial que inclusive mantiene estadounidenses como rehenes como ocurre con el caso de “Los seis de CITGO”, cuyo caso explicaré luego, sigue igual bajo el mando de Maduro y donde sin duda alguna repetirían aquellos precedentes de burla de los resultados electorales. En conclusión, no puede haber un proceso electoral más o menos creíble sin desmontar esa estructura de control conformado por ambas entidades, el CNE y el TSJ, que en orden de peligrosidad primero es ese tribunal y luego el órgano electoral.

LO QUE PUDO HABER SIDO Y NO FUE

Como todo el mundo lo sabe, el problema venezolano es complejo, no se trata de una simple y tradicional dictadura, ésta no va a dejar el poder por el solo hecho de tener en contra a la voluntad popular, ni siquiera las puras sanciones económicas lo lograrán como no ha ocurrido en otros lugares. La crisis humanitaria que golpea al país es tema de preocupación mundial y afecta a los países vecinos con una emigración masiva, de tal manera que la opción apropiada para acabar con semejante desastre habría sido la de la fuerza, pero lamentablemente se fue diluyendo básicamente por nuestras propias indecisiones, nunca tuvimos coherencia para auparla y a nuestro principal aliado que era Donald Trump se le fue el tiempo en amagos que nunca se llegaron a concretar a pesar de contar entonces con el apoyo de la mayor parte, la parte decisiva, de la región. Por todo eso hay que reconocer que esa opción se extinguió, máxime con los cambios políticos que en sentido contrario se vienen dando en gran parte de sur américa.

QUE NOS QUEDA

En primer lugar, y aunque algunos no lo vean, una decisión de la Corte Penal Internacional contra Maduro y su séquito tendría la fuerza de mil cañones. Es una opción pacífica, legal, de obligatorio acatamiento inclusive para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Lamentablemente no se observa un esfuerzo de nuestra dirigencia democrática dirigido a esa opción, increíblemente ni importancia se le dio, o una muy tibia, a la denuncia que interpusieron seis países miembros fundadores del Estatuto de Roma como fueron Argentina, Chile, Perú, Colombia, Canadá y Perú. Nunca se vio ninguna gestión del gobierno interino para impulsar, apoyar con fuerza aquella importante acción. Es necesario que el gobierno interino despierte, que ponga los pies sobre la tierra sobre ese tema.

SEÑOR GUAIDÓ DESPIERTE, AQUÍ PERMANECE UNA ALTERNATIVA

Faltan pocos días para el 15 de junio, fecha en la que Bensouda entregue el cargo al nuevo fiscal, el abogado británico Karim Khan quien viene precedido de buena fama tanto de honestidad como de experto en la materia, y le correspondería actuar, por eso la gente de Maduro está ante un serio problema pues lo que no haga la fiscal saliente puede hacerlo el fiscal entrante, y una medida penal en su contra en esa instancia internacional no podrá ser interferida con gestos de suavización que le emita el gobierno de Joe Biden aún cuando esto le abra caminos diplomáticos y políticos también con la Unión Europea.

@CarlosRamirezL3