TV: Efectos y consecuencias

Elglobonews.com –

Manny Camargo
Periodista venezolano

Somos la mayoría, los que clamamos por una acción eficiente y bien fundada que controle la terrible influencia de unos pocos: demasiados programas de violencia, modales chabacanos, sexo, poco contenido educativo y de entretenimiento. Todo esto está lentamente agotando nuestros valores y principios, y quienes los auspician parecen ignorar la comprobada e indiscutible acción subliminal sobre el subconsciente colectivo que produce la pantalla chica.

Nos preguntamos qué realmente los induce a actuar así. Sin duda unos pocos audaces parecen desear apropiarse de nuestra intimidad, valor, conciencia e idiosincrasia, y moldearlos según inconfesables intereses. ¿Por qué lo permitimos? Muchos hemos arado en el mar, porque son muy poderosos los intereses en juego. ¿Dónde ubicamos la salud mental de la sociedad?

Así como el derecho propio termina donde comienza el ajeno, para algunos la democracia, de la que tanto alardean, perece donde comienza su bolsillo: hacer un producto para vender escándalos, violencia, escenas sexuales, vulgaridad etc. Es muy lucrativo. Es como vender droga o pornografía o alcohol. Todos nos hemos interesado en algún momento por alguno de estos vicios. Luego contemplamos cómo penetran sutilmente en nuestra conciencia. Así se cumple ese adagio que dice: “cuando no vives como piensas, terminas pensando cómo vives”.

Es lamentable que un medio de comunicación tan valioso como instrumento formativo de nobles valores en una sociedad, tan necesitada de ellos, se pueda convertir por acción de algunos en un negocio sin ética, sin más fin que el lucro. La frase del Simón Bolívar: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” la hemos apartado cada día, reconozco que existe un efecto liberador de tensiones para algunas personas, si son adultos sanos mentalmente. Pero lo contrario ocurre en los jóvenes y las personas con problemas psíquicos, en quienes las escenas repetidas cada día (y con el atractivo cautivante de la TV), influyen en la psique a un nivel profundo, inundando sus frágiles defensas y “contribuyendo” con un “excelente” modelado para reproducir conductas antisociales, impulsivas y a veces claramente patológicas.

Nadie puede negar que en la alta incidencia actual del delito, especialmente en el sector juvenil, la TV delictiva ha tenido una influencia innegable. Tal como señala Rita Levi, neuróloga premio Nobel de Medicina de 1986: “Vivimos dominados por impulsos de bajo nivel, como hace 50,000 años”. En su libro “Tiempos de acción”, centra su investigación sobre la educación cognitiva en hacer del niño un producto activo y no un consumidor pasivo de formación. “Debemos darle alas al genio que cada homo sapiens lleva dentro, si nos damos cuenta de que ese ser apenas nacido percibe todos los mensajes buenos y malos, quién se hará responsable de todo esto ante Dios y la sociedad”.