¡Venezolanos atrapados por el dolor y la miseria!

René Fuentes /

Especial para El Globo News –

Venezuela: un país para querer, que encanta al mundo. Donde el Supremo se detuvo un “poquito más” durante la creación. Ese territorio de la naturaleza privilegiada, hoy duramente golpeado y sufrido nos llama. Nos solicita como la madre que llora inconsolable: “Todos nacieron en este suelo y hoy los invito al reencuentro por nuestra salvación. Luchemos juntos como una familia, valiente y decidida”.

Esta expresión que imaginamos que para muchos es real, nos conmueve y nos invita a reflexionar sobre el inquietante malestar que corroe y acongoja a un vasto sector de la población nacional que deambula sin norte y sin esperanza. Mientras otra porción de la Venezuela sumida en el antagonismo y el enfrentamiento, aún a sabiendas de la marcada crisis vivida, continúa envilecida, se trata de un grupo que a los cuatro vientos vocifera falsos principios de lealtad y de justicia social.

Nos referimos específicamente a los venezolanos a quienes los “indolentes” del gobierno chavista atrapan mediante el método de la mentira compulsiva. Hablan y adormecen como el Cafenol, la recordada pastillita que calmaba el dolor de cabeza. Lo intentan a través de las pírricas bolsitas de comida, los bonos de miseria y los apartamenticos para vivir apretaditos, que no son otra cosa que complementos y reafirmación de la pobreza para siempre: “toma y cree lo que te digo”. Y ellos se acostumbran a oír y a obedecer. Es aquí cuando se enarbolan las grises banderas del clientelismo político y de la miseria.

Por ese mal que se le causa a Venezuela, a través de esta crónica no vacilamos al hacer un llamado a nuestros hermanos, para que entiendan la trascendencia que tiene para el futuro de Venezuela entrar en etapa de reflexión y de consciencia. Que entiendan que están siendo engañados y tomados como “borregos” para apoyar y dar sostenimiento político a un grupo de malhechores cuya misión es claramente entendible hoy: Solo pretenden perpetuarse en el poder, aunque sea destruyendo a la nación y haciendo más pobre al mayor número de ciudadanos posible. Ahí radica su vil aspiración de anclaje.

Vamos, se requiere con urgencia la participación de todos para salir de este aberrante sistema. Ya ni la producción petrolera es garantía de mejor calidad de vida, porque entre otras razones, los “rovolucionarios”, aún con lo que han cargado, se sienten insatisfechos, es como saciar la vorágine; ese impetuoso desorden administrativo, imposible de auditar y de aclarar. Son como infinitos, perdidos en el espacio.

Por tanta degradación y destrucción es esencial la conjunción de esfuerzos. ¡Vamos! Venezuela espera el reencuentro de sus hijos en aras de darle un cambio definitivo a la triste y dolorosa situación. Ustedes también están afectados. ¡Arriba, luchemos por el rescate de la grandeza y dignidad de la Patria!