Venezolanos viven en las calles de Colombia

El Globo

La ola migratoria de venezolanos hacia el Norte de Santander, Colombia se ha elevado en los últimos meses. La Fundación Venezolanos en Cúcuta estima que unos 90 mil ciudadanos se encuentran en esta zona, la mayoría de ellos viviendo en precarias condiciones con tal de reunir unos cuantos pesos para enviar a sus familias en Venezuela.

Cuando cae la noche los venezolanos se ubican en plazas y parques de Cúcuta (Colombia) y de San Antonio del Táchira (Venezuela) y algunos pequeños parques, son abarrotados de ciudadanos provenientes de todo el país  para dormir. Más de 30 mil personas cruzan a diario los puentes internacionales que unen a ambas naciones.

La Alcaldía de Cúcuta ha prohibido la entrega de comida en las calles a venezolanos, por considerar que esta práctica representa un problema de salud pública, sin embargo, la Diócesis de Cúcuta ha creado especies de albergues, donde también otorgan más de mil platos de comida al día. Hombres, mujeres y niños acuden desesperados a recibir el aporte.

En la localidad conocida como La Parada, sector del Norte de Santander que se ubica al pasar el Puente Internacional Simón Bolívar se vive en una “pequeña Caracas”, ya que al pisar suelo colombiano las personas se sienten como si estuvieran en la capital venezolana. En el conversar abunda el acento típico del caraqueño; allí la labor también es diversa: unos hacen de carretilleros, maleteros, y otros ya han aprendido a ejercer trabajos ilícitos.

Eduardo Espinel, representante de la Fundación Venezolanos en Cúcuta, narró la labor que han hecho para ayudar a sus compatriotas: “nos organizamos y a diario vamos a las plazas a repartirles comida, cada noche entregamos alrededor de 800 platos de comida, es lo menos que podemos hacer por esa gente que está viviendo en la calle”.

Junto a Eduardo otros venezolanos propietarios de distintas empresas en el Norte de Santander colaboran, pero también ciudadanos colombianos se han sumado a la causa, crearon una Bolsa Trabajo, recogen currículos de quienes están en las calles y tratan de ubicarles un empleo para que, al menos, paguen una pensión donde dormir dignamente, además de darles alimentación, ropa usada, artículos de aseo personal, entre otros insumos mínimos.

Para pasar de Táchira al Norte de Santander -frontera cerrada por el Gobierno de Maduro hace dos años y medio, y que solo tiene paso peatonal entre las 6 de la mañana y las 8 de la noche-, las personas deben caminar por el Puente Internacional Simón Bolívar, en San Antonio del Táchira; o por el puente Francisco de Paula Santander, por la población de Pedro María Ureña. Ahí deben presentar su cédula de identidad más el Registro de Migración Fronterizo que se obtiene llenando una planilla en la página web de Migración Colombia.

También se puede cruzar  la frontera con el pasaporte debidamente sellado en la oficina del Saime a la entrada del puente, y luego sellar la entrada en Migración Colombia. La mayoría va a tomar autobuses para dirigirse a Ecuador, Perú, y otros destinos de América del Sur; con mejores condiciones, otros se movilizan vía aérea, ya que los boletos suelen ser más económicos que los adquiridos para salir de Venezuela por el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.

Según los registros que lleva Migración Colombia, cada día más de 30 mil personas cruzan la frontera, para quedarse en el hermano país, para continuar su camino hacia otra nación, o para adquirir medicamentos y alimentos del otro lado del río Táchira. El Universal, Caracas.