Venezuela: ¡De la opulencia a la pobreza!

Aida Salazar/el Globo News

CARACAS. – Decir en Venezuela que los productos de la cesta básica “están por las nubes” no es una metáfora, es una realidad con la que a diario se enfrentan los habitantes de este hermoso país, afectado por la peor crisis económica y social de su historia.

La mayoría de los rubros alimenticios tienen precios inalcanzables para muchas familias de escasos recursos, cuyos miembros reciben un salario mínimo integral de 2.400.000 bolívares (1.200.000 bolívares de ingreso mínimo legal más el bono alimenticio, para un total de 2.400.000 bolívares), menos de dos dólares al mes.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), el precio de la canasta familiar para el mes de diciembre era de 323.millones 523 mil 329,93 bolívares, equivalente a 294,11 dólares.

Productos como la harina precocida, el azúcar, aceite vegetal y la leche en polvo tienen precios astronómicos y varían de acuerdo al establecimiento. En un abasto el kilo de harina PAN puede tener un costo de 1 millón 990 bolívares, mientras que en otros supera la barrera de los dos millones 200 mil bolívares, casi el salario mínimo de un mes.

Todos los productos en Venezuela están dolarizados

Mientras que el café se ha convertido en un artículo de lujo, 11 millones de bolívares el kilo, más de 6 dólares, en un país que, en la época colonial fue exportador de este producto.

La señora Carmen Hurtado, habitante de San Bernardino, hace sus compras en el mercado de Guaicaipuro (norte de Caracas). “Antes en los mercados vendían más barato, pero ahora no, es caro como en cualquier lugar, solo pude comprar un cuarto de kilo de café porque está por las nubes y, eso para no perder la costumbre de tomar mi cafecito en la mañana”.

Si sumamos los precios de la carne, pollo, pescado, hortalizas, leguminosas y frutas habría que contar con una buena remesa de dólares para poder adquirir por lo menos un kilo de cada producto.

Comprar se ha vuelto una odisea para las amas de casa

En el mercado de Quinta Crespo nos encontramos con Ana González, vecina de la avenida Baralt, en pleno centro de la capital, quien estaba en un puesto de venta de hortalizas. “Yo siempre vengo porque puedo conseguir frutas y hortalizas frescas, no están baratas como quisiera, pero algo se puede comprar”.

También consultamos a una vecina del sector de Catia (oeste de Caracas), la señora Lenys Josefina Pérez: “Es increíble lo que han subido los precios de los productos, acabo de pagar dos millones 200 mil bolívares por un kilo de harina PAN, porque me podrá faltar todo, menos la arepa para el desayuno de los muchachos”.

La señora Pérez dice que todavía en Caracas se puede comprar la harina, en el oriente del país la situación es muy difícil. “Mi hermana vive en Maturín… allá no consigue nada, si logra encontrar harina PAN le piden hasta 5 dólares por un kilo”.

En todo este escenario debemos resaltar el papel fundamental que juegan las mujeres venezolanas, las madres, las amas de casa que literalmente “hacen magia” con el poco dinero que reciben. Son ellas las que a diario buscan incansablemente los productos a precios accesibles para poder llevar el alimento a sus hogares.

Y es que la mujer venezolana es resiliente, como esos árboles que a pesar de ser azotados por el viento siempre permanecen de pie dando su ejemplo.

LA CRISIS HA CAMBIADO LAS COSTUMBRES DE LOS VENEZOLANOS

La grave situación económica ha obligado a los venezolanos a cambiar sus costumbres, las tradicionales reuniones familiares los fines de semanas para disfrutar de una “parrillada”, ya son historia.

Las invitaciones para salir a cenar con amigos quedaron en el pasado, la compra de ropa y zapatos dejaron de ser una prioridad, el dinero debe ser destinado para alimentos y medicina.

Lo que se vive en Venezuela es una situación difícil de creer para quienes están fuera del país y nunca pensaron en un escenario como el actual.

Ni los dólares alcanzan a la hora de hacer las compras

Y es que después de ser una nación con una pujante economía en las décadas de los 70, 80 y 90, con enormes ingresos petroleros que la perfilaban como un país en vías de desarrollo, hoy Venezuela está sumida en una profunda crisis que ha obligado al éxodo de miles de venezolanos en busca de un mejor futuro para ellos y sus familias. Un país que pasó de la opulencia a la pobreza.

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