Venezuela se estremece y caen los malos

René Fuentes / Especial para El Globo News

Penoso lo que ocurre en Venezuela. Es aborrecible el panorama de descomposición que se sufre desde hace 20 años, cuando, para desagracia del país, un grupo de facinerosos llegó al gobierno signado por la “alocada revolución” que moldearon inspirados por las ideas castristas, lo cual significa, en su más elemental acepción: pobreza, calamidad, destrucción, hambre, muerte e insensibilidad. Ese capítulo en la historia de la República muestra la destrucción moral y física de un país que grita al mundo clamando auxilio por su salvación.

 

VERDADES A LA VISTA DEL MUNDO

Es obvio el deambular de la gente en pos de comida y medicinas. El andar por las calles con el temor a ser víctimas del hampa desenfrenada o corriendo detrás de un inadecuado transporte público para trasladarse dentro de la ciudad.

En materia económica es no menos alarmante el acontecer. Las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalan que la inflación en Venezuela podría cerrar el año con una variación récord de un millón por ciento y repetir una crisis similar a la que ocurrió en Zimbabue (inicios de la década de 2000).

Por ese dantesco panorama, cuando escuchamos decir “el presidente de Venezuela debe irse”, siento que estamos haciendo una referencia incompleta a un anhelo que desespera, porque ese conjunto está conformado también por otros que atrapan fortunas y, muy “chorreaos”, luchan para continuar.

Pero no, ellos en pleno deben dejar la conducción del país. Se trata de un grupo que mayoritariamente está consciente del rechazo nacional e internacional que cada vez es más amplio. Maduro y sus “verdugos” deben renunciar en pleno.

El país requiere un cambio urgente… ¡ya no da más! Se debe luchar por la conformación de un gobierno que reordene a la nación. En consecuencia, el llamado es a la población, sin distingo de clases sociales ni de color político, para sacar a Venezuela del hoyo donde la han metido. Por lo tanto, es conciencia y amor por el país lo que debe prevalecer.

Hasta cuándo tanta calamidad, tanta vergüenza. Venezuela llama la atención del mundo, que expresa asombro por lo que se vive: Sus hijos desesperados salen en busca de la ayuda. Lloran y piden auxilio en cada lugar. En sus rostros se percibe el sufrimiento. Es el reflejo de lo que siente y padece toda una nación, la Venezuela destruida moral y físicamente. Mientras el grupo impulsor del desastre ríe y celebra su maquiavélico accionar. ¡Vamos, Venezuela se estremece y caen!