DOS Y DOS SON CUATRO

Por: Alfredo González Amaré

  • MIAMI. – Un amigo maracucho me discutió fogosamente la posibilidad de que Biden no hubiese ganado las elecciones norteamericanas del 2020.  En virtud de que mi amigo vive en Venezuela y no conoce los detalles del proceso electoral estadounidense me propuse a explicárselo con la paciencia que merece nuestra dilatada amistad.

Empecé por aclararle que en los EE. UU. no existe un consejo electoral a nivel nacional como en Venezuela sino muchos consejos electorales a nivel de cada municipio e incluso, a nivel de pequeñas ciudades. Esto implica que existen más de 10,000 jurisdicciones autónomas que administran sus procesos electorales. 

Cuando los norteamericanos votan en sus respectivas jurisdicciones por su candidato a presidente lo hacen de manera indirecta porque lo que estarán eligiendo es a los miembros del Colegio Electoral (electores) por su estado. De esa forma al congregarse los electores de todos los estados se conformará el quorum necesario para validar la elección respectiva. 

En su momento, todos los representantes de las juntas electorales de los municipios y ciudades habrán presentado ante las juntas electorales de cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia las actas que certifican los resultados electorales. A su vez, todos los estados y el Distrito de Columbia nombrarían a sus electores para que, supuestamente, voten por los candidatos ganadores en cada una de sus jurisdicciones. 

Es el caso que en las elecciones del 2020 todos estos electores emitieron su voto y así los 50 estados y el Distrito de Columbia certificaron oportunamente sus resultados electorales. Cumplido con este mandato constitucional, Joe Biden obtuvo 306 votos electorales y Donald Trump, 232.

Posteriormente y en acatamiento al procedimiento constitucional, los votos emitidos por los miembros del Colegio Electoral fueron enviados el 6 de enero de 2021 al Congreso de EE. UU. para ser computados en sesión conjunta de las dos cámaras. La sesión estuvo presidida por el vicepresidente Mike Pence quien supervisó el conteo de los votos y anunció el resultado. 

Y, para darle cumplimiento al mandato popular, Biden se juramentó como presidente el 20 de enero de 2021 en Washington, DC.

Como puede notarse, el proceso electoral norteamericano está en manos de más de 450.000 funcionarios a nivel nacional y está automatizado con tecnologías probadas y sujetas a la severa inspección de expertos de los dos grandes partidos políticos. Por eso, presumir que pudiese haber habido un fraude generalizado es una osadía que carece de toda lógica. 

Como será de absurda esta posición que las pretensiones en contrario del lado perdedor fueron rechazadas en más de 60 instancias judiciales, incluyendo dos de ellas por la Corte Suprema de Justicia. 

Estoy seguro, de que al leer estas reflexiones y cuando ya han transcurrido dos años de la infausta rebelión del 6 de enero del 2021, mi amigo se dará cuenta de lo difícil que es pasarle un strike al pueblo norteamericano. http://www.negociosenflorida.com